Un periodista bajo amenaza SIN CENSURA

Sin censura

Sin censura: ¡No me silenciarán!

Al percibir el aroma del café mañanero, reflexiono sobre el día que comienza. No pienso que soy uno de los 583 periodistas que viven bajo amenaza en Colombia, entre 2017 al 2019, según la Flip. Y le doy gracias a Dios todas las noches, porque no estoy en las estadísticas de los periodistas asesinados en 2019. Mi marca profesional: un periodista anticorrupción SIN CENSURA que administra su propio miedo.

A las 4:30 de la mañana suena la melodía que me despierta. Empiezo la jornada con 20 minutos de ejercicios cardiovasculares hasta sudar la camiseta: bicicleta estática, trote, lagartija y abdominales. Luego reflexiono sobre mi vida y la del universo. Analizo lo que hice ayer y lo que voy a hacer hoy. Y siempre me digo:

Lucio, ¡hoy es tu día!

Sin censura

Una democracia sin censura, es una verdadera democracia. Cuando se amenaza a un periodista, se amenaza a la democracia de un país. Al finalizar 2019 recibí tres amenazas de muerte. Dos de ellas durante el período electoral. Pesa sobre mí una denuncia por injuria y calumnia: un pastor que me amenazó de muerte en 2017. Como no prosperó, me presentó una tutela en el Juzgado octavo Penal Municipal que falló a favor de los pastores Miguel Arrázola Pinedo y de su esposa María Paula García Silva. Ante esa decisión presenté un recurso de nulidad que el Juzgado Sexto Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Cartagena lo desestimó y confirmó lo fallado.

¿Sabes lo que decidió el juez de primera instancia? Eliminar todo lo publicado sobre los Arrázola en todas las redes sociales y en todas las plataformas digitales donde se publicó o republicó y, especialmente, en www.luciotorres.co y www.voxpopuli.digital. Desde luego, es una decisión irrazonable, ya que es ilegal e inconstitucional y se convierte en una CENSURA. Ningunas de las informaciones publicadas me las han desmentido. El nivel interpretativo y la forma cómo la escribí hace parte del estilo periodístico, y éste se encuentra en la dimensión de la libertad de expresión y de opinión.

¿Puede un periodista profesional ejercer con garantía su labor cuando está bajo amenaza de muerte, persecución política, hostigamiento judicial? ¿Puede un juez ordenar la censura del trabajo total de un periodista como lo han hecho los jueces referenciados? ¿Por qué la Fiscalía no actúa eficazmente para procesar a los autores de las amenazas? Sin censura, es el camino de una verdadera democracia.

Desplazamientos

Me he desplazado forzosamente dos veces por razones de mi profesión. Es duro, pero tenía que salvar la vida y garantizarles el bienestar a mis hijos. La primera vez fue un momento especial. Habían asesinado a mi discípulo, compañero de trabajo y amigo del alma: Guzmán Quintero Torres. También a varios profesores de la Universidad del Atlántico que compartíamos ideas comunes. No sabía que hacía parte de una lista de muerte diseñada por Jorge 40, uno de los jefes del paramilitarismo de la Costa Caribe.

La última vez me desplacé a Bogotá. Había denunciado la parapolítica entre 2004 a 2007. En 2006 y 2007 sufrí amenazas de muerte. Me cerraron el espacio de radio. Quedé vulnerable. Me condenaron en primera instancia por injuria y calumnia. Me fui a Bogotá con Camilo Torres, mi hijo menor, el 31 de diciembre de 2011. En Bogotá éramos exiliados en nuestro propio país.

Regresamos en 2015. Sin ninguna posesión material. Con mucha esperanza y optimismo. La Corte Suprema de Justicia acababa de confirmar la decisión del Tribunal Superior de Cartagena:

«Lucio Torres es inocente y se le absuelve por el cargo de injuria y calumnia. Era su deber profesional informar sobre las actuaciones de uno de los representantes de las comunidades (Javier Cáceres, presidente del senado en 2010) y, por tanto, no incurrió en injuria ni en calumnia».

Ya con la verdad judicial a nuestro favor, empezamos el proyecto de periodismo digital que ha sido un éxito total, como lo fue Vox Populi en Radio Vigía de Todelar entre 2000 y 2011.

La muerte al asecho

A pesarde la amenazas de muerte, vivo a plenitud mi vida

A pesarde la amenazas de muerte, vivo a plenitud mi vida. Hago mi trabajo sin censura. Aquí en mi amada Cartagena. (Foto Juan Jiménez Barros).

En un país como el nuestro, un periodista anticorrupción tiene la muerte al asecho. Los corruptos constituyen una cofradía y pretenden mantener el estatus quo. Un periodista anticorrupción se calla o se muere. ¿Y si no se calla? Debe vivir con la zozobra de que pretendan silenciarlo por diferentes vías.

La corrupción es un derivado del sistema político antidemocrático que tenemos. Es una consecuencia. Por tanto, solo se elimina si transformamos el sistema político subyacente. El enemigo acérrimo de la corrupción es un periodismo sin censura.

En varios momentos he estado en peligro de muerte. En los inicios de mi profesión, me salvé dos veces. Una de ellas (1988) después de entrevistar al autor intelectual de la masacre de El Tomate, corregimiento de Montería, Jesús María «Mono» López. Este patriarca del liberalismo falleció después de ser condenado por la Corte Suprema de Justicia a 18 años de cárcel por sus crímenes. No pudo terminar su período como gobernador de Córdoba ni tampoco alcanzó a pagar la condena.

El pecado que cometí, según el «Mono» López, fue que entrevisté a los sobrevivientes de la masacre, le tomamos las acusaciones que reposaban en un juzgado de instrucción criminal de Montería donde lo llamaron a declarar por los hechos que estábamos investigando. Fuimos a entrevistarlo para conocer su versión, pero casi no salimos vivos para contar la historia: tres tipos armados de metralletas nos esperaban a las afueras para secuestrarnos. Llegó la policía y nos salvamos de un pelo. En esa época el paramilitarismo estaba en su apogeo.

El último atentado fue en 2018. Dos individuos rondaban por donde vivía. Estaban armados. Bajaba de la escalera del apartamento cuando de pronto vi exaltado al escolta que se asomaba detrás de la reja:

«Doctor no se baje, ¡escóndase!”

Acto seguido escuché una moto arrancar y dos disparos. Los sospechosos habían huido.

«¡Uf! me salvé otra vez», pensé.

Dau, «un matarife digital»

Cuando publiqué varios artículos poniendo al descubierto la verdadera cara del entonces candidato William Dau Chamat, (haz clic: Un buitre ronda a Cartagena), recibí una nueva amenaza de muerte, al tiempo que los matones de El Buitre (Haz clic: el Pequeño Malandrín) desplegaron contra mí y mi familia una campaña de desprestigio.

Claro, les di duro porque le había quitado la careta anticorrupción al «candidato digital» que el 27 de octubre solo llegó a 35 mil seguidores ¡y ganó con 113 mil votos! Yolanda Wong tenía 32 mil y William García 30 mil. Para que fuera un candidato digital, debió tener por lo menos 200 mil seguidores, o, como un caso extremo, 113 mil seguidores digitales. Está demostrado por la estadísticas de Google y de los expertos de las redes sociales, que un «me gusta» no equivale a un voto. Por cada 10 seguidores digitales, solo dos podrían votar.

No me callarán

Sin censura enfrentaré a los dueños del poder. No soy un dechado de virtudes, pero soy un hombre de principios y de valores. Tengo una sola moral y ética. La moral, como el hambre, no es de izquierda o de derecha. Soy un hombre con moral. Hacer periodismo anticorrupción es diferente al activismo anticorrupción. Muchos se pueden disfrazar de anticorrupción, pero son sepulcros blanqueados: por dentro llevan la podredumbre. Un candidato que es accionista de Aguas de Cartagena y cuyas acciones las obtuvo cuando fue veedor anticorrupción, lleva la podredumbre por dentro.

Al «Turco” Dau lo que le gusta es la plata. No da puntada sin dedal. Vuelvan a leer sin apasionamiento los artículos publicados sobre el candidato Dau y se darán cuenta que tuve razón en la advertencia que le hice a Cartagena.

Para celebrar el día del periodista, jamás aceptaré la invitación a cenar o almorzar de un alcalde que se enorgulleció de maltratar al periodismo con epítetos como «periodistas de estómago». No entiendo como personas decentes como Tadeo Martínez, Kairen Gutiérrez, Cielo Lugo o el mismo David Múnera, entre otros, están bajo la subordinación de un individuo que carece de ética y de moralidad. Viola los derechos humanos fundamentales denigrando de todos aquellos que se atreven a confrontarlo. Allí están los fallos judiciales en su contra. Son las pruebas, las que hablan por uno.

¡Feliz Día del Periodista!

No obstante, soy feliz trabajando sin censura. Aprendí a administrar el miedo. Aprendí a gestionar mi estómago para que no me afecte el corazón ni el cerebro. Algunos defensores de derechos humanos que están en la administración de William Dau deberían renunciar ¡ya! La forma como maltrata a las mujeres es síntoma de misoginia. Caso Dina Coneo. Caso Lía Margarita Muñoz.

Si los periodistas nos unimos y dejamos de ser arrodillados (y trabajamos sin censura) ante el poder, el poder se cae. Por eso es por lo que los poderosos son dueños de los monopolios informativos. William Dau no durará los 4 años de su período. Como periodista anticorrupción daré la batalla por la verdad, duela a quien le duela.

Feliz Día del periodista. Este 9 de febrero de 2020, habrá buenas noticias. Comenzamos una década que quedará impregnada en la historia de Colombia con un periodismo sin censura, independiente y rebelde frente al poder.

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