Cartagena necesita un exorcismo

El equipo reporteril de Voxpopuli, realizó un recorrido por distintas zonas de la cuidad amurallada con la finalidad de realizar un sondeo de opinión a los cartageneros, sobre el tema de la inseguridad en Cartagena, uno de los aspectos que más está afectando a los habitantes de las barriadas populares, flagelo creador del caos existente, un fenómeno que se ha ido expandiendo por todos los rincones de la ciudad, que a su vez se ha convertido en la piedra en el zapato de los organismos de seguridad, a pesar de los esfuerzos hechos para combatirla.

Por otro lado, se le une otra triste realidad como lo es la pobreza extrema, seres humanos habitando en lugares con alto riesgo, en condiciones no aptas para la convivencia familiar, donde la miseria y la desidia han hecho estragos de gran magnitud.

preguntas formuladas: ¿Qué añora de la Cartagena de ayer? ¿Qué cambios le haría a la Cartagena de hoy?

Se expresa la gente:

Reynaldo García: «En la Cartagena de hoy, se ha desatado una ola de carencias de valores, ya nadie respeta a nadie, todos andan en el camino equivocado, en el camino de conseguir todo fácil, sin importar el daño que le produzcan a sus hermanos o al vecino más cercano. De igual manera, de tristeza ver como en la zona sur de la ciudad se puede observar niños en un estado desnutrición increíble, familias enteras padeciendo por cualquier tipo de enfermedad, ante la indiferencia de los gobernantes de turno, pero para los politiqueros de oficio es una enorme oportunidad para alcanzar sus ambiciones electorales en periodos de elecciones, solo Dios, nos salvará».

Gualberto Morales: «Nuestra ciudad, en épocas pasadas era más segura, la gente era más solidaria, no existía tanta delincuencia, teníamos pocos recursos, pero eramos felices, creo que este cambio se debió al éxodo, sus verdaderos nativos, muchos ya han partido y los pocos que quedan ya están viejos y sin fuerzas (sonrió). Asimismo, al cambio de cultura, se han implementado costumbres a la cual no estábamos acostumbrados en nuestro acontecer. Pero no todo es malo, se están haciendo los esfuerzos por dar una nueva imagen a nuestro terruño, implementando nuevas estructuras para darle un toco de modernidad, eso me parece bien».

Ramiro Meneses: «Cartagena es un desastre, solo podemos ver calles llenas de hueco, aguas negras por todos lados, basura fuera de los contenedores o recipientes para su colocación, como es posible que en pleno centro de la ciudad, exista tanta irregularidad, también es de criticar que se hayan realizado tantas elecciones para elegir un alcalde y que hasta el sol de hoy tengamos un gobernante encargado, esto es corrupción al rojo vivo. Esta situación, ha impedido la ejecución de obras, dirigidas darle un toco de modernización a mi pobre ciudad, ya es hora que surja un doliente a favor de Cartagena,un hombre con pantalones bien puestos y limpio de ambiciones personales, osea un verdadero gerente. El pueblo esta cansado de tanta injusticia, de tanta necesidad, es imperativo, hacerle un exorcismo político y social a la heroica».

Jairo Salinas: «Aquí, el problema radica desde los propios espacios del gobierno, donde la corrupción ha producido vicios no solo en ese ámbito sino en la misma sociedad, a nuestro corralito de piedra lo han convertido en una especie antro, abriendo las condiciones para que visitantes y propios, den rienda suelta a sus peores acciones. Es contradictorio observar tantos uniformados de la seguridad en sitios estratégicos, y en otro sentido, exista una delincuencia desbordada que causa pavor a jóvenes y adultos mayores, aunado a la carencia de valores, en mi comunidad vi con mis propios ojos, como un muchacho le mutiló el brazo con un macheta a su amigo, porque este no le quería pagar 50 mil pesos. Es lamentable, la moral y la ética, están siendo pisoteadas, tenemos que hacer algo urgentemente».

Etiel Acosta: «Hace 20 años atrás, las cosas funcionaban casi de manera perfecta, en comparación con la Cartagena de hoy, que producto del crecimiento poblacional, se han evidenciado cambios en los comportamientos culturales, impactando en el no cumplimiento de las normas establecidas. Es el momento de la reconstrucción de los valores, ese es mi deseo para mi ciudad. Vamos todos a colocar nuestro granito de arenas».

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