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El cerebro es el presidente de su cuerpo

Por Alfonso Isaac Pacheco-Hernández
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El cerebro es el presidente. Cortesía

¿Cómo  el cerebro  es el presidente de su cuerpo? Las neurociencias comprenden el conjunto de disciplinas científicas que investigan y aplican el conocimiento de las funciones cerebrales. Este campo de conocimiento es un campo multidisciplinario. La medicina, biología, química y física (entre otras áreas) colaboran conjuntamente para expandir el conocimiento sobre este vital órgano y su relación con el resto del organismo.

En una primera aproximación, se comprende que es el cerebro humano el que controla nuestro cuerpo, incluyendo lo que entendemos subjetivamente como voluntad. A nivel emocional, las sensaciones de felicidad, tristeza, agresión, y el resto de las emociones, dependen de la fisicoquímica cerebral. Aquí las sustancias conocidas como neurotransmisores juegan un papel decisivo. Pero … ¿qué son los neurotransmisores? ¿Cuáles son las funciones del cerebro? ¿Cómo logra nuestro cerebro coordinar al resto del cuerpo? Aquí te lo contamos… 

El cerebro es el presidente

Imagina por un momento que tu cerebro es el presidente de tu cuerpo. Es como un edificio donde coexisten simbióticamente una multitud de oficinas. En cada una labora un amplio personal, donde puedes enfocarte únicamente en la persona responsable de la gerencia, la que se gana la vida como asistente de gerencia, la que trabaja como oficinista y unas cuantas personas mas colaborando como mensajeros. El resto siguen esforzándose para ser empleados del mes y ganarse un lugar en esta metáfora donde se respetan los derechos de autor.

De cualquier forma en cada oficina, una persona trabaja en la gerencia, otra como su asistente, otra de oficinista y unos cuantos mensajeros. Cada sección del cerebro es como cada una de esas oficinas o dependencias y cada una se encargaría de determinada función. 

Comenzamos con el lóbulo frontal. Se encarga de las funciones de relación. También las funciones mentales superiores, como el lenguaje, el control de la voluntad, o el movimiento de nuestras con suficiente precisión.

Luego tenemos al lóbulo parietal. Su función es la asociación de todas las sensaciones motoras y sensitivas semejante a lo que sucede durante las carreras de relevos. En este caso, el corredor relegado le entrega el relevo con el que continuará la carrera. Y por esto, se le conoce como el lóbulo de la integración

El lóbulo occipital es el que realmente se encarga de la visión. Recibe las señales luminosas a través de la retina y el nervio óptico. Demuestra que se puede carecer de la visión, al tener problemas en tu lóbulo occipital, a pesar de tener globos oculares sanos y nervio óptico en perfecto funcionamiento. 

El cerebelo

Luego, el cerebelo es el que se encarga de que podamos caminar perfecta y coordinadamente, siempre y cuando no consumamos alguna sustancia que nos impida caminar en línea recta, o en geodésicas si consideramos la curvatura de la tierra. 

Y antes de que se olvide mencionarlo… el lóbulo temporal es responsable de la memoria. Permite almacenar los recuerdos (y deshacernos de ellos también) donde se ha comprendido que los recuerdos que están asociados a las emociones son virtualmente permanentes. Justo como cuando te dedicas a aprender lo que te apasiona, resultando bastante efectivo.

Además es el lóbulo que nos pone furiosos y dispuestos a pelear en cuanto se detecta la presencia de una amenaza, estableciendo en el organismo una especie de alerta roja. A su vez, se encarga de alertar a todo el organismo a través del llamado sistema límbico. Eleva nuestra presión arterial, incrementa nuestro flujo sanguíneo, acelera el corazón, se dispara la producción de adrenalina dilatando las pupilas al máximo.

Con todas nuestras alertas disparadas tenemos la opción de seguir nuestros instintos y molestarte o aceptar que no ser el primer comentario, ni el primero en en entender la referencia, no es para tanto. Y que es mas civilizado entrenar tu lóbulo temporal para ser un lóbulo domesticado. 

El cerebro lo coordina todo

Seguramente en este punto de la explicación, comprenderás que todas estas subdivisiones de las funciones del cerebro, no funcionan de forma independiente sino de manera coordinada. De la misma manera como el cerebro es el presidente, coordina todo. Para lograr este trabajo en equipo es indispensable la comunicación. Es la forma en que se logra la comunicación de los neurotransmisores, los cuales son proteínas o aminoácidos que regulan determinadas funciones biológica que terminaran por manifestarse en el organismo.

Todas las funciones descritas siguen las instrucciones del cerebro dando ordenes. Es decir, produciendo sustancias que sirvan como mensajeros químicos para así transmitir sus ordenes. Amar, odiar, desear, suspender actividades para descansar, instalar actualizaciones, cancelar, instalarlas de todos modos aunque ya tengas que dormir parar terminar tu día, en fin. 

Al final, las neurociencias se encargan de estudiar en profundidad el funcionamiento de nuestra magnífica computadora biológica y el cómo a partir de nuestra actividad eléctrica se puede controlar a un organismo biológico complejo. La toma de decisiones simples hasta las más complejas funciones mentales superiores, son algunos de los objetos de estudio de estas disciplinas así como el papel del sistema nervioso central, que a través de los sentidos, nos permite conectar el mundo externo a nuestro cuerpo.

Sin duda alguna, el cerebro es el presidente de su cuerpo. Es especial. Pero la historia no está completa y queda aún mucho por descifrar. Y quizá, en un futuro, sea tu cerebro el que termine por descifrar el cerebro de todos los demás ¿Aceptarás el reto? 

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