El sueño de un carretillero

Alvaro Ortiz, un luchador incansable, un personaje creador

Alvaro Ortiz, es uno de esos personajes creadores que se encuentran invisibilizados dentro de sus comunidades, se levanta todos los días a las dos (2) de la mañana para salir a trabajar, sin importar las condiciones del clima. Mide 1.80 metros de estatura, ojos claros y tez  morena.

Sale a esa hora de la madrugada desde su terruño, el municipio Villanueva Bolívar, rumbo al mercado popular Bazurto en Cartagena,  donde al llegar aproximadamente a las 3:am, comienza su odisea para buscar mejores precios en los productos que comercializa. Tales como yuca, plátano, cebolla, ají, ñame, cilantro, papa entre otros rubros.

A las cinco (5) ya tiene todo comprado, organizado y seleccionado en una carretilla elaborada artesanalmente, que le sirve de vehículo para transportar los productos comestibles. Comienza la faena media hora después es decir a 5:30 am, rueda su vehículo por cada barriada cercana al mercado,  expresando ¡case, tengo cebolla barata! ¡el cilantro fresco, la yuca como un pan, el aguacate listo para la ensalada!.

Para mover la carretilla se requiere de mucha fuerza, práctica y experiencia, debido a la gran cantidad de kilos que soporta, de esa manera se va desplazando por toda la avenida, haciendo paradas de casa casa o en establecimientos comerciales (restaurantes- tiendas), donde ha sumado una amplia clientela. Tiene clientes seleccionados a quienes les deja  la mercancía a crédito para cobrar al día siguiente.

El sudor algunas veces lo enceguece, el calor lo agobia, por las largas caminatas, ante el incesante sol, que poco a poco ha ido causando algún deterioro en su cuerpo. Pero todas esas situaciones en vez de desmotivarlo por el contrario lo impulsan a continuar con su labor.

…Mira hacia el cielo, luego agacha la cabeza y piensa en su esposa, en el hijo que aún está estudiando y en algunos nietos que han nacido recientemente, se llena de ánimo y recuerda que tiene que llevar algún detalle para ellos, aparte de los alimentos diarios.

A las 12: am, hace una parada obligatoria, es la hora del almuerzo, trae  la comida de su  casa para evitar gastos, y le toca comer en cualquier acera o en unos de los negocios que asiduamnte ofrece su mercancía, si logra encontrar una silla disponible. Por no tener sitio fijo donde hacerlo.

Ortiz, lleva veinte años ejerciendo esa actividad comercial, la cuál le ha permitido, tener techo donde dormir, alimentar a su familia y terminar de educar al menor de los hijos, con la esperanza que el muchacho se convierta en un profesional.

Sueños y anhelos

Como todo ser humano, Alvaro, posee un sueño, anhela con ver a todos sus compañeros organizados laboralmente, e incluyéndose, ya que los cuerpos de seguridad urbana según él, lo acechan constamente, no lo dejan trabajar, le decomisan la mercancía y los agreden física y verbalmente.

Aspira de igual manera, poseer un sistema  más moderno para el desplazamiento de los rubros, que sea fácil de conducir, para mejorar las condiciones de salud, ya que muchos de sus colegas presenta deformaciones en las articulaciones.

Entre el grupo de trabajadores  han realizado un censo y suman cerca de  1.200 carretilleros en toda la ciudad de Cartagena, solicitando una ley que los ampare, desean ser incluidos en un sistema laboral que les  facilite hacer algún tipo de cotizaciones a futuro y así poder alcanzar la tan anhelada pensión.

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