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En Colombia, covid 19 produjo más desempleo y empobrecimiento

Por Analista
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El Covid 19 produjo más desempleo. Foto Reuter.

Más desempleo y violencia sindical se produjo con el Coronavirus. La Escuela Nacional Sindical presentó su XIV Informe sobre el Trabajo Decente del período 2020—2021. Tomando en cuenta el tema de la reactivación económica, se indicó que pasarán varios años para recuperar los pocos avances de la última década. Se precisó que el hambre, la inseguridad, la violencia, el incremento de problemas de salud mental y los suicidios, marcan un periodo doloroso de la historia mundial, donde el malestar social se viene expresando en Colombia y el mundo por medio de protestas y explosiones sociales sin precedentes.

Este informe fue preparado por Carlos Julio Díaz. Ruth M. Quevedo-Fique, Viviana Colorado, Carmen Evelia Pico, Eugenio Castaño, Héctor Vásquez. Todos integrantes de la Escuela Nacional Sindical.

Más desempleo

El impacto del COVID 19 en la economía y el trabajo ha sido de tal magnitud que todavía no retornamos a los niveles de crecimiento y ocupación que se tenía antes de la pandemia. Existe el agravante de que ésta aún se encuentra lejos de desaparecer. Se señaló que las expectativas de recuperación son bastante inciertas. En escenarios muy optimistas, se prevé que, si se controla la pandemia, pasarán varios años para recuperar los pocos avances de la última década.

Colombia ha sido siempre un país caracterizado por altísimos niveles de pobreza, pobreza extrema y desigualdad en
la distribución del ingreso. Según el DANE, la pobreza pasó de 35,7 % en 2019 a 42,5 % en 2020, lo que representa un
incremento de 6,8 puntos porcentuales y la pobreza extrema pasó de 9,6 % a 15,1 %, un incremento de 5,5 puntos porcentuales. 

Según el DANE, en el 2020 el 42,5 % de la población del país se encontraba en condición de pobreza, el 15,1% en pobreza extrema, el 30,4 % en situación de vulnerabilidad, el 25,4 % pertenecía a la clase media, y el 1,7 % se ubicó en la clase alta. A estos datos hay que agregar la exclusión del sistema de protección social en que se encuentra casi la mitad de la población ocupada.

La pandemia sigue siendo una amenaza planetaria a la que se suman otras que se derivan de los impactos negativos
que ésta ha tenido en el empleo, la economía y las finanzas públicas. El hambre, la inseguridad y la violencia, el incremento de problemas de salud mental y los suicidios, marcan un periodo doloroso de la historia mundial, donde el malestar social se viene expresando en Colombia y el mundo por medio de protestas y explosiones sociales sin precedentes.

Más desempleo y violencia antisindical

Por otra parte, la violencia antisindical aún no es tema del pasado. Entre el 1 de enero y el 01 de octubre de 2021 se han registrado al menos 107 violaciones a la vida, la libertad y la integridad física cometidas contra sindicalistas en Colombia, entre ellas: 9 homicidios, 4 atentados contra la vida, 52 amenazas y 11 detenciones arbitrarias. Del total de casos de violencia, 88 fueron contra hombres y 19 fueron contra mujeres

Durante el último año persiste una situación de graves violaciones a los derechos humanos. Personas dedicadas al
liderazgo social y la defensa de derechos siguen siendo perseguidas y asesinadas, entre ellas sindicalistas. A esto se suma la respuesta violenta, autoritaria y represiva frente al estallido social contra políticas sociales y económicas del Gobierno, que tuvo auge entre el 28 de abril y el 10 de junio de 2021.

En este periodo, el movimiento sindical no fue ajeno a esta escalada de violencia, máxime cuando varios de sus dirigentes hicieron parte del denominado Comité Nacional del Paro. Así, de acuerdo con la información disponible por la Escuela Nacional Sindical, a través del Sistema de Información de Derechos Humanos, Sinderh, desde el inicio del paro se reportaron al menos 32 hechos de violencia cometidos contra líderes/as sindicales

Desde el punto de vista del trabajo y los ingresos son las mujeres y los jóvenes los principales afectados por la situación de recesión, sobre quienes además pesan, por una parte, una mirada mediada por patrones culturales asociados al género y por otro, imaginarios de estigmatización asociados a la edad.

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