La policía se hizo presente sin efectividad en el cementerio Jardines de Cartagena donde sicarios asesinaron a Dilson de la Rosa Ahumada cuando asistía en el funeral de un familiar.

Este es el saldo de la «guerra de los sapos»: Seis personas han sido víctimas de sicariato en las últimas 48 horas. Las cabañuelas de la muerte anunciadas por el Clan El  Golfo nos dicen que son 15 asesinados en 13 días del 2022 en Cartagena. En tanto la comandancia de la Policía Metropolitana está desconcertada, silenciosa y desorientada.  Sectores de la opinión pública exigen una explicación. La ciudad es un teatro de guerra del Cartel del Golfo contra el «Cartel de los sapos». ¿Cuál es la causa? ¿Cuál es la solución?

De hecho, esta guerra tiene sumergida a la ciudad en un estado de pánico. Es una situación que comienza a prender las alarmas en diferentes sectores de la ciudadanía. La gente se pregunta qué está sucediendo. ¿Se trataría de una «limpieza social» ejecutada por pistoleros que en su mayoría actúan con frialdad? Los sicarios se movilizan en motocicletas y desaparecen de la escena del crimen sin precipitarse como para no llamar la atención. Pero a los asesinos no les importa si los homicidios lo cometen a plena luz del día y a la vista de todos. No les importa meterse en un cementerio y acribillar a sus víctimas. ¿Se trataría de ganar o perder? ¿O es que hay una sospechosa complicidad?

Los golpes al Clan

Si en el 2021 fue violento ¿cómo será el 2022 donde las cabañuelas nos anuncian 15 muertes en 12 días?

El pasado año fue uno de los más duros para los narcos y microtraficantes de Cartagena. Varias de las redes que sacaban cocaína para las grandes bandas criminales fueron desarticuladas. «La Operación 100 contra el microtráfico» del gobierno produjo múltiples capturas de miembros de bandas asociadas al reconocido Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas de Colombia también llamadas «AGC» a lo largo y ancho de la ciudad. Los golpes más fuertes se produjeron con la caída de alias «Falcon» o «Andrea». Era el máximo jefe del ala narcotraficante y de lavado de activos del Clan del Golfo en la Costa Caribe. Todo indica que fue capturado en una lujosa propiedad en Rionegro, Antioquia. Pero sería la captura de alias «El Abogado» (septiembre del año pasado en el barrio Bocagrande de Cartagena) l que habría generado una vendetta contra soplones y enemigos de la organización. «El Abogado» desde el 2019 fungía como máximo cabecilla militar del Clan del Golfo en Cartagena, según fuentes allegadas a las autoridades.

La guerra de los sapos

Desde entonces pequeñas células de sicarios con orígenes en el Valle del Cauca y Antioquia han sido descubiertas en los últimos meses en la ciudad. Una de las más notables es la que estuvo relacionada con el asesinato de Gerson Javier Triviño Carabalí. Es un joven oriundo de Cali, con antecedentes judiciales. El día de su asesinato, conducía una camioneta Renault Duster blanca sobre la avenida Pedro Romero cuando fue acribillado. Días después se produciría el asesinato del médico Carlos Alberto Manjarrez Torres, cuando estacionaba su camioneta en el barrio El Country. Habría sido en medio de una confusión, pues en el edificio donde residía estaba instalada la célula de sicarios caleños a los cuales supuestamente iría dirigido realmente el atentado sicarial.  Luego llegarían los fallidos atentados sicariales contra alias «Pitalúa» cuando se movilizaba en un vehículo en la avenida 13 de Junio. En el atentado murió su compañera sentimental Lisbeth Paola Leyva García. El atentado contra alias «Blake» cuando iba de pasajero en un taxi en el barrio La Esperanza. «Pitalúa» y «Blake»,  al parecer, serían reconocidos jefes del microtráfico.

Las cabañuelas y la «guerra de los sapos»

Los homicidios comenzarían a ir en alza desde el mes de noviembre luego de una tensa calma en la ciudad. Varios de los muertos han sido sindicados de pertenecer al Clan del Golfo, como Devian de Jesús Medina Quintana. Este fue asesinado en noviembre en el barrio San José de Los Campanos. Estuvo preso por haber sido capturado en la operación «Darcón» en 2018 contra miembros de la organización de Urabá. Otros reconocidos miembros del Clan del Golfo asesinados serían Miguel Valoyes Palacios alias ‘el Manco’, oriundo de Turbo, Antioquia. Fue asesinado en el Barrio La Candelaria. Ausberto Altamiranda Navas, quien había sido capturado en el 2019 en una operación en aguas del golfo de Morrosquillo. Estaba transportando 150 kilos de cocaína del Clan del Golfo. Richard Pérez Villa (familiar de un exconcejal de Cartagena), quien ya habría sobrevivido a varios atentados del Clan del Golfo. Todo esto hace pensar que los sicarios del «Clan» —sin necesidad de panfletos y amenazas— están ajustando cuentas contra exmiembros de la organización. Al mismo tiempo, se disputan los territorios que habrían quedados vacíos de poder luego de la captura de varios de los líderes de sus bandas aliadas.

Mientras tanto, existe un fuerte hermetismo dentro de la Policía Metropolitana de Cartagena. parece que la inteligencia no funcionara. No hay claridad en muchos hechos que no ponen a conocimiento público. Esto suscita más temor entre la ciudadanía que se siente más desamparada. Los índices de homicidios vienen en alza desde el año pasado y parece que las cabañuelas indicarían que este año no será la excepción.