El pacto de Gustavo Petro es neolaureanista, según Gloria Gaitán.

En marzo de 1957 firmaron otro PACTO con argumentos idénticos a los que le oímos a Gustavo Petro en su discurso de esta semana en el Salón Rojo del Hotel Tequendama para darle la bienvenida a Piedad Córdoba, presentando el Pacto Histórico

Gloria Gaitán.

Vivir muchos años – como es mi caso – tiene grandes ventajas. Pero también es fuente de dolor, porque contamos con muchas vivencias, y esa experiencia nos permite ver, con toda claridad, cómo la historia del engaño se repite una y otra vez. 

Siempre que aparece un individuo con ansias ilimitadas de llegar a la Presidencia, o cuando se está defendiendo un modelo político sin ideología diferente a la ambición de poder y se percibe que el añorado triunfo electoral está en peligro, se apela a la estratagema de proclamar y conformar un PACTO político. 

En la actualidad vemos cómo, los argumentos para legitimar el llamado Pacto Histórico que lidera el candidato presidencial Gustavo Petro, son exactamente los mismos que aquellos que sirvieron para gestar la “Unión Nacional” en la década de los 40 y luego, una década más tarde, el “Frente Nacional”, este último surgido del llamado Pacto de Sitges, dado que se firmó en aquella ciudad española y que también fue llamado Pacto Nacional.

Así se ha hecho reiterativamente a través de nuestra historia. Saben que, de presentarse a las urnas solamente con sus huestes, no tendrían chance de obtener la victoria. No hay ideología; solo intereses personales con ambiciones de poder, buscando a toda costa el triunfo. No importa con quién sean las alianzas, ni los malabarismos pseudo ideológicos de mecánica política, disfrazados de tesis bondadosas. Siempre pactando dizque la concordia y la paz.

El Pacto Histórico y la Unión Nacional

Fue el caso del PACTO llamado de “Unión Nacional”, que surgió en 1944, liderado por Alberto Lleras Camargo y Alfonso López Pumarejo quienes, aliados con los máximos líderes conservadores del momento y con el abierto apoyo del gobierno de los Estados Unidos, favorecieron abiertamente la candidatura presidencial de Mariano Ospina Pérez. 

Una vez posesionado Ospina, dicha “Unión Nacional” se concretó en la repartición “paritaria” entre liberales y conservadores, continuando así el gobierno de “los mismos con las mismas” y desatando el genocidio al Movimiento Gaitanista porque, a pesar de que Gaitán había perdido las elecciones, su grito de batalla “hoy comienza la lucha” estaba convirtiendo al gaitanismo en una organización popular inatajable en su avance hacia la toma del poder para las elecciones de 1950.

El Pacto Histórico, el Pacto Nacional y el Pacto sobre lo fundamental

Me tocó vivir de lleno la alienación popular cuando los gestores de la violencia, primero contra el Movimiento Gaitanista, gestada tanto por jefes liberales como conservadores y después del asesinato de Gaitán, el 9 de abril de 1948, contra los liberales en general, propusieron El Pacto de Sitges, igualmente llamado Pacto Nacional, 

Este pacto, firmado en julio de 1956 por Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo, se legitimaba con argumentos que establecían un “acuerdo sobre lo compartido”. Es decir que, años más tarde, después de que Álvaro Gómez hubiera intentado inútilmente que las víctimas de la violencia lo perdonaran y le permitieran ser presidente, recreó los pasos de su padre en el Pacto Nacional y ahora lo llamó “acuerdo sobre lo fundamental”, repitiendo las tácticas utilizadas por su padre, que hasta hoy recordamos como “el Monstruo”.

El Pacto Histórico y el Pacto de Marzo

En marzo de 1957 firmaron otro PACTO con argumentos idénticos a los que le oímos a Gustavo Petro en su discurso de esta semana en el Salón Rojo del Hotel Tequendama para darle la bienvenida a Piedad Córdoba, presentando el Pacto Histórico como una novedad tomada de Álvaro Gómez Hurtado, argumento que solo es válido para quienes no vivieron la farsa que significó todos ésos pactos acordados en la década del cincuenta y que ahora, 50 años después, nos ponen de refrito, pretendiendo hacernos creer que es una novedad que salvará a Colombia.

Gloria Gaitán, economista, hija del caudillo popular Jorge Eliécer Gaitán.

Aquel Pacto de Marzo del año 1957 argumentaba, palabras más, palabras menos, lo mismo que con emoción frenética nos presentaba Petro en su discurso como salvación para el momento que vivimos, acompañado de aplausos de Piedad cada que nombraba a Álvaro Gómez Hurtado.

Basta comparar algunos argumentos de aquel Pacto de Marzo, que precisaba los términos del Pacto de Sitges o Pacto Nacional, para ver que es el mismo menú que nos presenta Petro hoy como la salvación del momento. Decían, por ejemplo:
“Recomendación a todos los liberales y conservadores para que se unan en esfuerzo común para la restructuración institucional, única forma de hacer posible el juego libre de la democracia y la lucha respetable por el predominio de los principios que cada colectividad.

  • “Solicitud de inmediata reconciliación de los afiliados a los dos partidos”.
  • “Solicitud de que declaren convicción respecto a que sin unión no se puede restablecer la Constitución, única forma de que bajo su vigencia se puedan introducir reformas tendientes a mejorar la convivencia entre los colombianos”.

Se ha vuelto de común aceptación el adagio de que “quien no conoce la historia está condenad@ a repetirla”. Y ahora, en pleno siglo XXI, Petro pretende embutirnos propuestas viejas, ya desuetas, en odres que simulan ser nuevas, cuando la historia nos ha demostrado que sólo son maniobras reiterada para conquistar el poder, sin otro resultado que la continuación de la Colombia injusta, inequitativa y secularmente sometida a la violencia.

Bogotá, septiembre 26 de 2021

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