.: VoxPopuli Digital :.

¿"El que dijo Petro" o "el que dijo Uribe"? El vuelo de Paloma. La solución: Un Pacto Amplio Progresista.
¿”El que dijo Petro” o “el que dijo Uribe”? El vuelo de Paloma. La solución: Un Pacto Amplio Progresista.

El Centro Democrático, expresión orgánica del uribismo y su vocación de extrema derecha, emerge tras la consulta presidencial y las parlamentarias como fuerza en remontada. El vuelo de Paloma Valencia no es solo un fenómeno individual: es la cristalización de un proyecto político que busca retomar el control del Estado. Su ascenso perfila un escenario que marcaría el retorno del uribismo a ser gobierno.

La única posibilidad de frenar ese vuelo está en que Iván Cepeda, «el que dijo Petro», logre trascender el sectarismo y tender puentes hacia un bloque más incluyente: Un Pacto Amplio Progresista. Sin esa apertura, el progresismo quedará reducido a acompañante pasivo de una polarización binaria que favorece a la derecha. ¿Esto lo entiende la izquierda?

Cepeda, estancado

En el bloque de la izquierda, algo está sucediendo que debe prender las alarmas. El Pacto Histórico enfrenta un dilema estratégico. Cepeda lidera las encuestas con 37,5 %, pero su rechazo es casi idéntico (37,2 %). Esa simetría revela un techo electoral difícil de romper: su base es sólida, pero incapaz de expandirse.

Ese porcentaje es la participación tradicional de la izquierda en los tiempos de Petro, excepto cuando ganó la presidencia que llegó un poco más del 50%. Lo logró cuando hizo acuerdos con sectores del liberalismo, el conservatismo y emergentes.

Además, el crecimiento parlamentario confirma la tesis de este análisis. Fue insuficiente para proyectar hegemonía: apenas un 25 % más de participación, con 25 escaños (25,1% del senado ) y 42 representantes. Si bien es una fuerza significativa, el Pacto Histórico no logró transformar el control del gobierno en un capital político que respalde la candidatura presidencial. Su crecimiento debió proyectarse en un 50% para ser una fuerza determinante aunque no hegemónica.

El vuelo de Paloma

El uribismo, en cambio, logró articular una base parlamentaria de 11,9 millones de votos ( Centro Democrático y sus aliados) que se inclina hacia Paloma. Aunque las encuestas la muestran empatada con Abelardo de la Espriella, la fórmula Valencia–Oviedo tiene mayor capacidad de penetrar en el electorado de centro, mientras De la Espriella se desgasta en un discurso radical que limita su crecimiento.

Además, las estructuras políticas que tiene Paloma detrás, no las tiene Abelardo de la Espriella que solo cuenta con el apoyo de Creemos y Salvación Nacional con un total de 933.881 votos y tres senadores.

En este escenario, Paloma podría superar los 7 millones de votos en primera vuelta y convertirse en la candidata con más opciones de ampliar su caudal en segunda. ¡Cuidadado que no capte la mayoria de los votos de De la Espriella y más del 50% de los indecisos antes del 31 de mayo! Su ascenso simboliza un uribismo revitalizado, dispuesto a disputar nuevamente la hegemonía política del país.

El progresismo, la clave para ganar

La consulta del Frente por la Vida representaba la posibilidad de un progresismo amplio. Pero fue neutralizada por decisiones tácticas de los dos extremos. La derecha ordenó el tarjetón único, el bloqueo a Cepeda y la anulación de la personería del PTC, Poder Popular y Todos Somos Colombia.

Por el otro extremo, la orden de Petro de no votar la consulta terminó por liquidar una tercera fuerza progresista y consolidar la polarización: Petro o Uribe, Cepeda o Paloma.

La tercera fuerza con tendencia progresista la aniquilaron. Así se consolidó la polarización:

«El que dijo Petro» o «la que dijo Uribe»

Hoy, sin embargo, existe un espacio político desaprovechado: un 20 % de intención de voto que no respalda a ninguno de los tres punteros y más de un 10 % de indecisos. Ese caudal puede ser decisivo si el progresismo logra articularlo en torno a un proyecto común.

Es un 20% disperso. Sin forma. No está concentrado en un candidato progresista. Está regado en una gama de candidatos encabezada por Sergio Fajardo que en la última encuesta de Ecoanalítica-Guarumo para El Tiempo, no supera el 4%:

Error estratégico

Hay que decirlo sin tapujos: la táctica del Pacto fue sectaria y liquidacionista. Al negarse a respaldar el Frente por la Vida, fortaleció al uribismo y permitió el ascenso de Paloma. El resultado: el Centro Democrático, como expresión máxima del conservadurismo, creció un 35 % en el Congreso y consolidó su narrativa de remontada.

Si el progresismo hubiese actuado en bloque, hoy tendría más de 31 senadores y una opción presidencial competitiva en primera vuelta. En cambio, quedó reducido a acompañar a Cepeda, cuyo liderazgo enfrenta límites estructurales.

El 13 de febrero lo advertí en el debate de Caracol TV. Textualmente dije ante una pregunta de la negativa del presidente Petro de apoyar la consulta:

“Sería un error histórico si el Pacto, si el presidente, no apoyan la consulta. Sería darle ventaja estratégica a la consulta uribista. Por ende, invito al presidente a recapacitar y votar la consulta o de lo contrario el uribismo se gana la consulta y la presidencia”.

Caracol TV, 13 de febrero

Cuando un sector del Pacto de Petro vio el error, se apresuró y ordenó votar por Oviedo. Peor el remedio que la enfermedad. Resultado: se consolidó el vuelo de Paloma. Se legitimó como una candidatura hacia el centro derecha con más de 5 millones de votos.

Por el contrario, la victoria de Roy en el Frente por la Vida fue de resistencia frente a los embates de la derecha y del mismo petrismo que lo consideró un “enemigo” igual al uribismo. La dirigencia de izquierda nos sacrificó por nada.

Los líderes del Pacto sólo ordenaron votar como caballos cocheros a su electorado por las lista a congreso, no sabiendo que estaban fortaleciendo a la consulta uribista.

El sectarismo, el peligro

Aunque Iván Cepeda y Gustavo Petro no lo admitan, esta conducta fue equivocada si partimos de la premisa de que el único candidato que tenía asegurada entrar a la segunda vuelta era Cepeda. Ese 35% histórico le aseguraba a la izquierda ese pasaporte. Pero más pudo la ambición electoral que la capacidad de lograrla.

Pecaron por sectarismo y liquidacionismo. Petro y Cepeda molieron el proyecto del progresismo so pretexto de asegurar para el Pacto Histórico la presidencia y una presencia hegemónica en el congreso. ¡Se obnubilaron con el poder!

El progresismo no solo es el Pacto Histórico como lo pretenden proyectar sus líderes. Ellos fueron conservaduristas al no abrirse a otras expresiones políticas democráticas y al disenso. El Pacto se enconchó como la ostra. Se engolosinó con el poder. Esto produjo que el Frente Amplio Unitarios (Ecologistas, PTC y Esperanza Democrática) y la coalición Fuerza Ciudadana-Comunes perdieran sus personerías jurídicas y fueran liquidadas. Fueron 5 agrupaciones progresistas y de izquierda fuera de combate: una masacre política en contravía de los acuerdos de paz. Así pasarían a ser apéndices del Pacto Histórico, como en efecto los son. El unanimismo, sea de izquierda o de derecha, no sirve sino para el autoritarismo. En estos términos concretos ¿cuál es la diferencia entre el patrimonio y el uribismo?

Sin opción progresista

Ahora bien, si no querían a Roy Barrera, estaban otras opciones progresistas: Lucio Torres, Tico Pineda, Martha Bernal. Hoy habría una opción presidencial competitiva en primera vuelta con un Frente por la Vida vigoroso. En cambio, este quedó reducido a ser un acompañante pasivo de Cepeda en segunda vuelta.

En este escenario que analizamos, nunca se hubiese dado el vuelo de Paloma. Los votos de todo el bloque progresista (más de 11 millones) se hubiesen ido para el Frente por la Vida o Consulta de las soluciones. En cuanto Abelardo, su derrota estaba asegurada con una táctica electoral hacia el centro de izquierda.

Entonces, la izquierda y el progresismo hubiesen tenido dos opciones para la primera vuelta como la tiene la ultraderecha: Cepeda y el ganador de la consulta del Frente por la Vida.

Pero la táctica electoral del presidente Petro era ganar por sus propios cojones. Los «puristas» de izquierda, al mejor estilo del PSUV). Menospreciaron a su aliado natural: el progresismo. La dictadura del Ego se impuso, limitó al presidente y a los dirigentes del Pacto. Actuaron como para que el uribismo ganara.

¿Cómo atajar el vuelo de Paloma?

Sin embargo, la historia enseña que el sectarismo abre la puerta al autoritarismo. León Trotsky propuso el Frente Único Obrero (izquierda y socialdemócratas unidos) para frenar el ascenso de Hitler. En tanto José Stalin dividió a la izquierda con su política de “socialfascismo”. Excluyó a la clase obrera dirigida por la socialdemocracia y persiguió las otras corrientes democráticas. El resultado fue la barbarie.

Colombia enfrenta un dilema similar: o se construye un Pacto Amplio Progresista, donde quepan todas las fuerzas socialdemócratas y democráticas, o el uribismo consolidará su retorno al poder. La clave no está en el «que dijo Petro» ni en «la que dijo Uribe», sino en la capacidad del progresismo de superar el sectarismo y articular una alternativa real de gobierno. Esto es vocación de poder. La práctica del petrismo es contraria. Le da miedo el poder cuando lo tiene en sus manos.

El mandamás de la Unión Soviética en la época hitleriana, Stalin, ordenó a las camarillas «comunistas» perseguir a los progresistas de entonces. Este horror consolidó el poder de Hitler y el advenimiento del holocausto. ¿Acaso el Pacto Histórico no nos discriminó por disentir y presentar una propuesta distinta dentro del progresismo y de la democracia colombiana?

¿Cómo atajar el vuelo de Paloma y el regreso del período aciago del uribismo? Crear un Pacto Amplio Progresista desde ahora. Llamar a Cepeda para que lo lidere. ¿Es una contradicción? No. Los verdaderos revolucionarios pueden cambiar el curso de los acontecimientos. Esta es la prueba de fuego para Gustavo Petro: cambia o el uribismo asume el gobierno en los próximos 4 años.

En la próxima entrega te ampliaré esta propuesta.

Share.