«Char, Vargas y Gerleín, los capos del fraude electoral», Aída Merlano

Estuve en Maracaibo tras el rastro de Aída Merlano. El SEBIN me retuvo temporalmente.

  1. Aquí vivía Aida Merlano

    Edificio donde residía Aída Merlano cuando fue capturada por el Sebin. Foto Lucio.

La historia de vida de la inteligente y audaz exsenadora colombiana, Aida Merlano Rebolledo, dio un giro de 90 grados. Pasó de ser reina del fraude electoral colombiano a una víctima del sistema de corrupción que captura ilegalmente el Estado para ponerlo a su servicio. Por lo menos eso fue lo que denunció en una audiencia especial ante las autoridades venezolanas al indicar que los Char, Vargas y Gerlein son los verdaderos capos del fraude electoral del Caribe colombiano.

Pero también Merlano Rebolledo pudo ser exhibida como trofeo de guerra por Nicolás Maduro en medio del conflicto con el presidente colombiano Iván Duque, un gobernante plegado a la política internacional de los Estados Unidos.

Las revelaciones de Merlano en una audiencia especial con las autoridades venezolanas confirma lo que habiamos publicado el 27 de abril de 2017, «confidencias de una reunión secreta: Vargas, Char y (La Gata=) Montes». Un año posterior, el 25 de marzo de 2018, publicamos en www.luciotorres.co el artículo anunciado en forma de pregunta: (haga clic) ¿El imperio del fraude electoral?: Char, Vargas y la Gata (I). El caso Aída Merlano.

Char, Vargas y Gerleín, los capos de la mafia política

Aída Merlano cantó como Pavaroti, según el fiscal de Venezuela, Tarek William.

En esa audiencia publicada por Telesur, la exparlamentaria dijo que la fuga fue posible por el apoyo de los Char que la quieren asesinar:

«Cuando quise hacer un acuerdo con la Corte para contar la verdad, no me quisieron escuchar, esa verdad que guardé durante dos años por miedo a que mi familia fuera asesinada. Un abogado enviado por la familia Char (Arturo y Alex) hablaron de la fuga que organizaron. El propósito de la fuga era asesinarme cuando me sacaran de la celda».

Tras el rastro de Aída Merlano

Estuve en el barrio El Milagro, una zona acomodada de Maracaibo. Visité el sitio donde el pasado 29 de enero fue capturada la protagonista de esta historia. Nadie quería hablar. Pero sí manifestaron su sorpresa que ese día hubiese tanto movimiento de personas armadas.

El Sebin, el organismo de la policía secreta venezolana, hizo la redada. Los habitantes del elegante edificio donde residía Aída Merlano estaban desconcertados. El Sebin me pidió pasaporte, después la cédula de ciudadanía. Pero en esos avatares, mi cédula se me perdió. El agente me llevó a un cuarto móvil para responder una serie de preguntas. «Tú eres el periodista anticorrupción. ¿Qué vienes a hacer aquí?»

Posteriormente, el 2 de febrero el presidente Maduro en su discurso en el inicio del 2020 de las labores de TSJ, se pronunció públicamente sobre la captura de la exparlamentaria colombiana condenada a 15 años por la CSJ.

Se comprueba lo revelado

En síntesis, lo que revelamos en ese informe de 2018, cuando capturaron a Aida Merlano, fue la comprobación de lo que habíamos descubierto en el 2017 cuando publicamos un artículo sobre las confidencias dadas por uno de los políticos que asistió al cónclave secreto entre representantes de Cambio Radical y las diferentes  vertientes del partido Conservador, incluyendo al ahijado de Enilse López Romero (William Montes), Fuad Char Abdala, Germán Vargas Lleras y Gerlein.

Esa reunión secreta se hizo para expandir su poder en la región Caribe y definir las tácticas electorales. El anfitrión fue Fuad Char Abdala en un día de carnaval de 2017. Asistieron, además de los citados, otros pocos personajes del poder político y económico de la región. Este artículo lo titulé «confidencias de una reunión secreta: Vargas, Char y (La Gata=) Montes».

El informe nunca fue desmentido por los que en ella intervinieron. Y consecuencialmente en las elecciones parlamentarias y regionales se cumplió lo pactado al pie de la letra, salvo en aquellos sitios donde Cambio Radical y el Partido Conservador no tenían la suficiente fuerza. Por ejemplo, en Cartagena la situación fue atípica, porque el  candidato Fernando Araújo nunca despegó y no contó con el real apoyo de los conservadores. Tampoco con Cambio Radical, cuya baronesa, la senadora Daira Galvis, no es aliada de los Char. Aquí ganó William Dau Chamat, con evidencias de que lo hizo mediante el fraude acompañado por sectores del Centro Democrático y de algunos conservadores que le dieron la espalda a Araújo. Cambio Radical, por su parte, dejó solo a su candidato a la gobernación Hernando Picho Padauí, quien perdió de lejos frente a Vicente Blel Escaff.

La verdad del fraude electoral

La captura de Aida Merlano en Maracaibo, más que un problema para Colombia, sería un hecho fundamental para descubrir la verdad del fraude electoral con el cual eligen presidentes, parlamentarios y mandatarios locales. Su fuga de la cárcel La Picota fue posible, porque existe una mano oscura interesada en mantener el sistema de corrupción electoral incólume. Pero esta mano oscura tiene rostro y nombre, los mismos que asistieron al cónclave secreto que revelamos en abril de 2017: Vargas, Char, Montes y Gerlein.

William Montes, exsenador conservador, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por concierto para delinquir asociado al paramilitarismo. Actualmente tiene un destacado poder en Bolívar, igual o más que el presidente del senado Lidio García, natural de El Carmen de Bolívar.

El sobrino de William Montes, Emeterio Montes, fue elegido en 2018 representante a la cámara baja como fórmula de Aída Merlano. Obtuvo 68.554 votos y Aída 35.000 en  Bolívar. Fue  uno de los mayores votados en en el país. El partido Conservador obtuvo 180 mil votos y sacó dos curules en este departamento. El otro representante es Yamilito Arana, rival de Montes, con 76.574 votos.

Surge varias preguntas. Si se cayó Merlano Rebolledo, ¿por qué sus fórmulas en Bolivar y en otros departamentos no se han caído? ¿Por qué los senadores, representantes, gobernadores y alcaldes elegidos por la facción de los Char en Cambio Radical no se han caído? Arturo Char (senador), Alex Char (exalcalde de Barranquilla), Elsa Noguera (gobernadora del Atlántico), y los 5 de 7 representantes a la Cámara del Atlántico, fueron elegidos con el mismo modus operandi de la Merlano. Ella los denunció ante las autoridades colombianas y venezolanas. ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué tienen los Char que no tenga Aida Merlano?

¿Trofeo de guerra?

La captura de Merlano por el CTI, poco después de ser elegida senadora por el partido Conservador, se convirtió en un trofeo de guerra de otro sector político rival. Hoy, Aída Merlano pasó a ser un trofeo de guerra de Maduro que lo exhibe y se lo enrostra a Duque  como parte de la pugna entre los dos gobiernos.

De hecho, Maduro Moros tomó el caso de la Merlano Rebolledo como gestión de su política internacional de estado y, por esta razón, dijo en sus redes sociales:

“He tomado la decisión y le he pedido al Fiscal General y al TSJ que se invite a todas las instituciones colombianas que quieran venir a tomarle declaración a la senadora Aida Merlano, serán bienvenidos y además se les darán todas las garantías”.

Maduro quiere que los medios de comunicación conozcan las revelaciones de la exparlamentaria para demostrar que la corrupción electoral está en Colombia y no en Venezuela, como se le ha acusado desde Whasington. En este sentido se puede entender la morosidad de la Fiscalía para reaccionar positivamente una vez conoció la captura.

Colombia reacciona

En tanto la reacción del gobierno de Iván Duque se produjo dentro del imaginario político creado por el gobierno norteamericano para negar el gobierno real de Venezuela. Como no reconocen a Maduro, Duque se la solicitó a Guaidó. Maduro no existe para Trump ni para Duque.

Pero esa salida en falso del gobierno colombiano, no puede calificarse como una medida cantiflesca o ridícula.  Refleja, por el contrario, una posición coherente con respecto a la corrupción electoral: no hay voluntad política para combatirla. Y lo mejor es dejarle esa tarea a un mandatario imaginado, como es Juan Guaidó.

Las únicas condenas que se conocen por corrupción electoral son las realizadas por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) contra el gobernador de La Guajira, Wilmer González Brito, (alianza partido de la U y partido Conservador) por cuatro delitos, entre ellos cohecho y corrupción al sufragante, y la parlamentaria, Aída Merlano, del partido Conservador.

¿Y la Fiscalía?

Los últimos fiscales que hemos tenido han sido unos showseros mediáticos. Es el caso del renunciado Néstor Humberto Martínez (NHM), de la Casa Vargas Lleras. NHM y el exfiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, llegaron a esos cargos gracias a la influencia de Enrique Vargas Lleras, hermano de Germán Vargas, excandidato a la presidencia, según algunas fuentes cercanas a su bufette.

La Casa Vargas es aliada a la Casa Char. Los Vargas están íntimamente relacionados con el cacao Luis Carlos Sarmiento Ángulo y, por ende, con el escándalo Odebrecht. Este escándalo, a su vez, está encadenado al fraude electoral por la vía de la financiación de las campañas políticas a presidentes y senadores.

¿Por qué la Fiscalía colombiana no se apresuró a solicitar a la cancillería colombiana para que en una negociación extraordinaria se le permitiera obtener de Aida Merlano declaraciones sobre lo que ella publicamente anunció a través de la cuenta de Instagram de su hija Aida Victoria Merlano? ¿Lo hará el Fiscal General de la Nación, Francisco Barbosa, recientemente posesionado? ¿Barbosa será otro fiscal shwosero?

Mientras eso sucede en Colombia, en Venezuela Maduro y la cúpula gubernamental comenzaron a extraerle el dulce néctar del trofeo de guerra. Y Aída Merlano lo hace con gusto. Ella apareció frente a las cámaras de Conatel y de teleSUR como si fuera una alta ejecutiva patriota.

En la audiencia de este jueves 6 de febrero de 2020,  la Merlano lució una blusa blanca con una chaqueta roja chavista (PSUV), pelo recién planchado, maquillada como candidata a Mis Universo y unos lentes de Marcos negros que le daba un toque de elegancia y de postura intelectual.

Sus afirmaciones fueron contundentes, sin ambages, sin dudas. Los nombres que mencionó como capos de la mafia del fraude electoral (NHM, Char, Gerlein y Vargas) fueron pronunciados con sonoridad. He aquí la cuña que más aprieta, la de Aída Merlano, la amante, la reina, la baronesa, la salida de sus propias entrañas. La que fue esculpida a su semejanza.

Ayer Aída Merlano Rebolledo fue trofeo del Triunvirato de la Costa Caribe (Char, Gerlein y Montes), hoy podría ser su perdición. Todo depende de lo que haga la CSJ, pero especialmente, el fiscal Barbosa. Si estos no actúan, Nicolás Maduro blandirá su dulce trofeo como una afilada espada cada vez que lo necesite. Y Aída pasará de bandida  a la héroe (no heroína) que el chavismo necesitaba para reivindicar su imagen ante los colombianos, deteriorada por la propaganda política de Trump y Duque.

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