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En Bayunca, el anhelado alcantarillado que el alcalde no entiende

Por Lucio Torres
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El anhelado alcantarillado de Bayunca es el sueño de 30 mil personas que desean hacer del cuerpo como Dios manda. Quieren salir de las viejas y putrefactas letrinas y disfrutar una buena sentada en su retrete con su alcantarillado moderno. Ya están cansados de seguir haciendo sus necesidades en medio de ríos de aguas servidas que bañan las calles con sus millones de microbios. 

El malandrín hablando de malandrines. Tiene año y medio y no ha movido una paja para financiar el 30% del anhelado alcantarillado. El concejo le aprobó $226 mil millones y se los fumó. Cortesía.

El mejor momento para cumplirle a Bayunca, paradójicamente, fue después de la muerte de Campo Elías Terán. No obstante, Dionisio Vélez prorrogó el contrato con Aguas de Cartagena, pero jamás pensó en la comunidad que lo eligió sino en el dulce que los españoles les enseñaron en su viaje por Barcelona. Debió negociar la construcción del alcantarillado, tomando en cuenta que la nación iba a colocar el 70% del costo total de la obra.

Una década más tarde, después de una protesta social de los bayunqueros, las respuestas populistas y mentirosas que el alcalde de Cartagena William Dau Chamat les entregó, son típicas de una persona que carece de escrúpulos para mentir. En la zona costera del norte de Cartagena conocen perfectamente la mitomanía del alcalde Dau. Su manido discurso de los «malandrines» ya no se lo cree nadie. La misma comunidad le quitó el megáfono cuando comenzó con ese discurso.  Y le dijo:

«No estamos aquí para que nos hable de malandrines. Nosotros sabemos quienes son los malandrines. Lo que queremos en Bayunca y Pontezuela es solución. Usted tiene la solución.»

Habitantes de Bayunca.

¿Quién le cree al alcalde de Cartagena? Un año y medio con sus mentiras repetitivas hizo caer en la cuenta a la mayoría de la ciudad de que está siendo gobernada, evidentemente, por un mitómano. Así lo constatan algunos profesionales de la psiquiatría consultado por este periodista. Miente una y mil veces. Si, miente por defecto, por default. Pero miente, incluso, cuando dice la verdad.

El anhelado alcantarillado

Mirenlos, muertos de la risa y con tres cervezas en la cabeza. Alcalde y la mesa directiva del concejo. Y después van a buscar los votos en Bayunca y Pontezuela.

Un poco de historia no queda mal. En 1993, la Corte Constitucional mediante la Sentencia No. T-366/93 consideró que la salubridad pública, además de ser un derecho colectivo, es un derecho fundamental. Esa fue la sentencia que resultó de una acción de tutela entablada por el abogado Miguel Yacamán Yidis contra el Distrito de Cartagena. En aquella época el alcantarillado de Bocagrande estaba rezagado por la cantidad de edificaciones existentes. Las aguas servidas se regresaban e inundaban las residencias. Y en las calles la gente pisaba mierda. Además, no se podía construir una edificación nueva o reformar la existente, porque faltaba el alcantarillado.

A raíz de esa situación, la Corte construyó una tesis en el sentido de que todo problema de salubridad deriva en una violación del derecho fundamental a la salud. Pero también, de contera, a la vida, en el sentido de vida digna.

Si hay una vulneración grave e inminente de la salubridad pública, puede suponerse que la parte que tenga un interés legítimo en restablecer un derecho que, si bien es cierto es colectivo, también la afecta como singularidad, única e irrepetible. Tal como lo ha manifestado esta Corporación para el caso de la protección de derechos colectivos como el medio ambiente o el espacio público, los mecanismos de amparo de esos derechos establecidos en la Carta Política, no son óbice para que, en el caso de encontrarse la vulneración de un derecho constitucional fundamental de una persona en particular, pueda acudirse a los instrumentos jurídicos correspondientes, como es el caso de la acción de tutela.

 T-366-93 Corte Constitucional.

Lo anterior quiere decir que si hay una afectación a un derecho fundamental, el juez no debe dudar en protegerlo cuando el Estado, en su descuido y negligencia, no asume el compromiso sagrado de garantizar las condiciones para una vida digna. Y así evitar el peligro de contraer enfermedades que deterioran sus condiciones materiales.

(LA REVOCATORIA COMO RESPUESTA A LA INUTILIDAD DE LOS GOBERNANTES)

Vea cómo fue la protesta y la respuesta inútil del alcalde que quiere hacer protagonismo barato.

Una acción popular sin desacato

El 19 de septiembre de 2011 un juez de la república le amparó el derecho colectivo a la salubridad pública de la comunidad de Bayunca y Pontezuela y ordenó a la alcaldesa Judith Pinedo (la Mariamulata) instalar el alcantarillado. Terminó Mariamulata su período y no pasó nada. El Distrito, en cabeza de Campo Elías Terán Dix, apeló dicha decisión. Pero en 2012 el juez superior falló a favor de la comunidad la acción popular. Desde entonces, el pueblo bayunquero viene luchando por sus derechos para que se materialice la orden judicial. Se cayó y murió Terán Dix y Bayunca siguió igual.

Posteriormente llegaron el alcalde Dionisio Vélez (2013-2015) y su secretario General Carlos Coronado Yance. Los dos fueron suspendidos por la Procuraduría tardíamente. El motivo: Corrupción. Ellos prorrogaron el contrato con Aguas de Cartagena sin exigirle mayor inversión a esta entidad. Pero Estela Marrugo y los accionantes privilegiaron las relaciones con los mandatarios y descuidaron la acción popular. Debieron impetrar el incidente de desacato para obligar al mandatario apropiar los dineros correspondientes. Un año después de haberse confirmado en segunda instancia la acción popular la comunidad debió iniciar el incidente de desacato. No lo hicieron. 

Los gobernantes no pensaron en los bayunqueros. Por eso los habitantes de Bocagrande priviligiaron las acciones judiciales cuando el abogado Miguel Yacaman Yidis lideró una tutela. Se le obligó al Distrito invertir en el alcantarillado. De ese hecho surgió el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado por más de 100 millones de dólares de la época, dinero que administró Aguas de Cartagena. Incluso, cuando el actual alcalde William Dau era veedor del emisario submarino, por arte de magia resultó ser accionista de esa entidad en 2004. 

¡Atención! Lo curioso es que los veedores de esas obras millonarias que afectaron a las poblaciones negras de Bocacanoa, Arroyo de las Canoas y otras, «resultaron beneficiados». Dau, quien había litigado contra el Banco Mundial a nombre de las comunidades negras, inventó la película de amenazas de muerte y se marchó a Nueva York recibiendo un puestazo en BlackStone. Allí se pensionó y saltó a Cartagena como «su salvador». Una carretilla que nunca le creímos, debido a las evidencias que teníamos de su dudoso comportamiento como veedor.

Manolo y el anhelado alcantarillado

En 2017 hubo una sesión especial del concejo distrital en Bayunca con la presencia del alcalde Manuel Vicente Manolo Duque. En esta audiencia el alcalde presentó el proyecto radicado ante el Ministerio de Vivienda.

Ya la ministra me dio el visto bueno y aquí está el proyecto viable para obtener los recursos para esta importante obra.

Manuel Vicente Duque, alcalde de Cartagena, 2017.

En esos momentos cuando Manolo Duque le dijo esas palabras a los bayunqueros, creció la esperanza de su tan anhelado alcantarillado. Hablaron concejales como César Pión y Lewis Montero. Pero vino la caída de Manolo por las sucesivas suspensiones y de su posterior renuncia. Así se diluyó esa esperanza de tener el anhelado alcantarillado. Y nada que los accionantes presentaran el desacato.

En junio de 2018, cuando fue suspendido Manolo, la alcaldesa encargada Yolanda Wong Baldiris radicó el proyecto ante el Ministerio de Vivienda y se comprometió conseguir la contrapartida del 30% del valor total del proyecto. Esto significaba aproximadamente $21 mil millones. Cómo se dijo, la obra total tenía un costo de $70 mil millones en esa época. Como se recordará, 2018 fue un año muy inestable en la administración distrital. Ningún gobernante fue capaz de apropiar los recursos. Y tampoco los accionantes solicitaron el desacato al juez, cuya orden los mandatarios se la pasaron por la faja. ¿Por qué Pedrito Pereira no consiguió los recursos para este proyecto? Esperamos respuesta.

De hecho, en 2019, la comisión de empalme del alcalde encargado Pedrito Pereira le informó a la administración entrante la existencia de ese proyecto debidamente inscrito en el Ministerio de Vivienda y Agua Potable. Así lo dio a conocer una fuente de esa administración. Pero si el gobierno de Dau no ha sido capaz de ejecutar los proyectos que Pedrito Pereira le dejó con financiación, mucho menos lo haría sin recursos. La incapacidad de William Dau Chamat y de su gabinete para gestionar recursos y proyectos es tan diciente que no fue capaz de sonseguir un préstamo que Findeter le estaba ofreciendo para Transcaribe. Ejemplos sobran de esta negligencia: Transcaribe, Corvivienda, Edurbe, IPCC, IDER, Valorización, y pare de contar. Este gobierno ha sido una mosca, vomita lo que se va a comer. 

Una década perdida

El anhenelado alcantarillado.
La solo protesta no basta. El derecho de Participación reside en la capacidad de revocar a los gobernantes inútiles. El poder es del pueblo. Si se hubiese ejercido este poder, desde hace 10 años Bayunca y Pontezuela tuvieran el anhelado alcantarillado.

La comunidad del corregimiento de Bayunca (Cartagena de Indias) completó una década con una acción popular dictaminada por un juez administrativo que ordenó la instalación de su alcantarillado. La acción popular fue presentada, en nombre de la comunidad, por la Junta de Acción Comunal en cabeza de su presidenta de la época, Estela Marrugo. 

Desde que el juez le dio la orden a la Mariamulata en septiembre de 2011, han pasado 9 años y 10 meses. Y solo se cuenta con el proyecto inscrito durante la administración de Manolo Duque. Lo hizo la alcaldesa encargada Yolanda Wong. Es lo único. A destacar de esa década perdida.

Todo ello corrobora que, por un lado, existen gobernantes inútiles. Por el otro, una dirigencia cívica permisiva, que permite la falta de respeto de sus gobernantes. No saben que el poder les pertenece. Es de la ciudadanía. Es hora de que el votante reclame lo que es suyo. ¿Cómo? Ejerciendo el poder de elegir y revocar a sus gobernantes ineptos y corruptos. Es hora de unir esfuerzos de la ciudadanía con un periodismo que busca la transformación de la sociedad. ¡Abre los ojos!

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