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En Colombia, nada será igual después del 28A (III)

Por Lucio Torres
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Ya viene la galana primavera
con su séquito de aves y flores,
anunciando a la lívida pradera
blando engramado y música de amores. (Rafael Pombo)

La manifestación 16M en el Monumento a los Héroes. Después del 28A nada será igual.

Después del 28A nada será igual. El Paro se mantiene. Quiere ir por el presidente Iván Duque. El frustrado Diálogo Nacional usado por el primer mandatario no le funcionó. Tampoco amilanó los ánimos del movimiento. El fuego desatado por agentes del Estado contra la rebeldía juvenil, produjo una lucha campal en las calles de Bogotá, Cali, Pereira, Medellín, Popayán, Barranquilla. El Paro Nacional se mantiene pese a la debilidad de la dirección sindical y política que no ha podido conducir el movimiento.

Este artículo lo escribo en honor a los muertos y ultrajados de estas jornadas de protesta que es constitucional y legal. Lo que no es constitucional es el tratamiento de guerra que Duque desató contra la protesta popular.

Como periodista, no se puede ser imparcial con la violencia, venga de donde viniere. La solidaridad debe expresarse con jóvenes como Alisson Salazar, la menor de 17 años, ultrajada por un escuadrón del ESMAD en Popayán. Ella se suicidó. Ella vio ese camino, lo cual respetamos, aunque no lo compartamos. Cuando este periodista tenía esa edad y marchaba por los derechos de la educación durante el Paro Cívico Nacional del 77, fue ultrajado, golpeado, lacerado y encarcelado por el régimen de esa época, cuyo presidente era Alfonso López Michelsen.

Hoy, también sé lo que es el ultraje de una policía que está para defender a la ciudadanía y no para agredirla. No gusta de una prensa crítica, porque los regímenes autocráticos quieren dominarlo todo. ¿Cómo puede la Policía Nacional Construir confianza con la ciudadanía con este comportamiento bárbaro? Aquí de lo que se trata es cambiar el régimen neobonapartista dominante que ha usado a la policía como una máquina criminal de guerra.

Después del 28A nada será igual

Te recomiendo ver este análisis de coyuntura. La crisis del régimen y el ascenso del movimiento social representado por el Paro Nacional.

Los síntomas sociales que describimos con el Movimiento 28A, si bien nos presenta una situación pre-revolucionaria atípica, su gran debilidad es la falta de una dirección política centralizada y unificada. Mientras Petro y su bancada reunida en el Pacto Histórico cuidan los votos conformándose con el retiro de la Reforma Tributaria, la Coalición de la Esperanza solo espera que el movimiento termine en la Mesa de Diálogo.

La oposición de la izquierda parlamentaria —con su fallido control político— lo que ha hecho es legitimar al régimen en estos 20 años de estar calentando las sillas del congreso. Es un control que no pasa de denuncias sobre la mafia para crear deliberadamente una polarización con fines electoreros. Son los «tiralíneas de la oposición». Esta conducta política no se traduce en bienestar de la población empobrecida del país. Pero engorda a la bancada alternativa. Esto se patentizó con la aprobación del «estatuto de la oposición».

¿En qué se ha beneficiado el pueblo llano con el trabajo parlamentario de la oposición de izquierda y alternativa? ¿Qué reivindicación significativa le ha arrancado la oposición al régimen en su lucha parlamentaria? ¿Cuál es la diferencia entre el trabajo parlamentario de los gobiernistas con los alternativos que van a las regiones a buscar periódicamente los votos para perpetuarse en un congreso corrupto? No se trata de denunciar y protestar. La lucha parlamentaria también debe propiciar medidas legislativa que mejore el estado material de los ciudadanos. El parlamentarismo no es un fin en sí mismo. Debe ser un medio para mejorar el bienestar social o conducir la lucha política para derribar al régimen dominante que impide ese bienestar. No lo olvidemos, la política tiene un solo objetivo, servirle a la gente.

Lo que no pudo el régimen lo está logrando una dirección débil, claudicante y presa del cretinismo parlamentario. Solo piensan en las elecciones del 2022, porque creen que ya tienen presidente preelegido.

Duque, entre el diálogo y la represión

Al ver esa indecisión política de los líderes de izquierda y del movimiento sindical, Duque se movió rápidamente. El 6 de mayo llamó a la Casa de Nariño a la Coalición de la Esperanza liderada por un bloque variopinto integrado por el partido Verde, liberales, el Moir (Dignidad) y Colombia Renaciente. Asumieron una vocería que no se le había delegado. Esa coalición pidió a Duque que dialogara con el Comando Nacional de Paro. Así lo hizo. En la noche del 9 de mayo aceptaron la propuesta de diálogo en la Casa de Nariño que se cumplió al día siguiente. Pero el 10 de mayo los miembros del Comando de Paro salieron con las manos vacía. No salió nada sustantivo para atender la demanda del pueblo que ya no se conformaba con haber tumbado la Reforma Tributaria.

Este domingo 16 de mayo, el Comando de Paro con el gobierno se sentaron de nuevo. Pero esta vez para tratar un solo punto:  exigir garantía de la protesta. Por supuesto, el régimen no lo iba a hacer porque esa es su esencia, la falta de garantía para la movilización social cuando va contraria a sus intereses. Pese a que el rumbo de las jornadas de abril y mayo sean apaciguadas con el diálogo en la Casa de Nariño, ya el régimen no será lo mismo. Quedó débil con la derrota sufrida por Duque al recoger su fallida Reforma Tributaria y la Reforma a la Salud. Sin duda, será el último presidente de este régimen empobrecedor. 

La situación pre—revolucionaria que se ha presentado en estos 18 días podría sostenerse. Sobre la mesa de diálogo debe ponerse una agenda con temas políticos como unas elecciones libres para 2022 y un cambio de la política económica. Se trata de reducir el impacto negativo del Covid-19 sobre la población colombiana. 

«Acudimos a esta Mesa de Negociación con el propósito de lograr compromisos del Gobierno Nacional, ciertos y verificables, para el cese de la violencia y el ejercicio libre de la protesta, y para que avanzado en este tema se puedan abrir varios procesos de negociación que permitan resolver los reclamos que están expresando en las calles colombianas y los colombianos».

Comunicado del Comité Nacional de Paro, 16 de mayo de 2021.

Después del 28A

Una cosa piensan los líderes de la oposición parlamentaria y otra cosa piensa y hace el pueblo. La coyuntura política y el golpe más fuerte al modelo neoliberal de la economía no fue producto de una dirección política. Es el resultado de una espontaneidad de la lucha popular. Aquí se demuestra la tesis de que el pueblo es superior a sus dirigentes. Sin embargo, podría permitir el surgimiento de oportunistas de izquierda o de derecha para llenar el vacío que deja la falta de una dirección política del movimiento.

Por su parte los congresistas alternativos defienden su reelección para calentar las sillas de un congreso corrupto, aceitado por el dinero que les quitan a los pobres. ¿Cuál es la diferencia entre el sueldo que reciben los congresistas del Pacto Histórico y la Coalición de la Esperanza con el sueldo de Álvaro Uribe, Paloma Valencia y del Centro Democrático? Esos salarios se deben pagar con el sudor de los trabajadores y de la clase media los que salieron a las calles a derrotar la reforma tributaria y detener al régimen opresor y violento que la creó.

La coyuntura nos muestra que el final del régimen se acerca. Que hay un vacío de liderazgo en los sectores populares. Que existe un divorcio entre una oposición, sumida en un cretinismo parlamentario, con la lucha social. Que los jóvenes son los primeros sujetos del movimiento. Y que tenemos un régimen criminal.

La primavera de abril y mayo, hasta ahora, nos demuestra esa lección que ya sabíamos, el movimiento popular es superior a sus líderes. La verdad que sí.

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