«La justicia me desampara», trabajadora de Olímpica

Jalima

Después de evitar las agresiones, Jalima pide auxilio. La policía llegó a los 15 minutos. El agresor huyó. Trabaja donde ella rabaja: Olímpica. La justicia tardía.

Recibí una llamada desesperada. En la otra línea, una joven con voz angustiada, me dijo:

«Doctor Lucio, ayúdeme. Mi ex marido me quiere matar. No soporto el acoso. Me persigue. Me ataca. Me he mudado tres veces. Ayer me dijo que me va a matar. Ayúdeme. ¡Es verdad, me va a matar! La justicia no me protege. ¡La justicia es puro papel!»

Es la voz de la joven Jalima, 31 años. Su voz está jadeante, presa de la angustia, de la incertidumbre y del miedo. Ya había hablado con ella personalmente. Verifiqué todas las denuncias: inspección de policía, comisaría de Chiquinquirá, fiscalía.

Con Jalima habíamos hablado hacía varios días. Me contó su historia. Es la típica víctima de la violencia de género practicada por su ex pareja. Es la misma historia. Son permisivas, hasta que se cansan y toman  la decisión de dejar a su verdugo. Y empieza otro drama.

Pero el verdugo es insistente, persistente e incisivo. Claro, son individuos con un perfil psicopático marcado por su comportamiento compulsivo y obsesivo. Es de un «marcado comportamiento antisocial, una empatía y unos remordimientos reducidos, y un carácter más bien desinhibido» (1)​ No hay un comportamiento único del psicópata.

Características de un marido psicópata

Se entiende —de acuerdo con Wikipedia— «que el trastorno psicopático produce una conducta anormalmente agresiva y gravemente irresponsable, que según el doctor Hervey Cleckley determinan una serie de características clínicas, descritas en su libro The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality, donde se incluye que estas personalidades tienen»:

  • Encanto superficial e inteligencia.
  • Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional.
  • Ausencia de nerviosismo o manifestaciones psiconeuróticas.
  • Escasa fiabilidad.
  • Falsedad o falta de sinceridad.
  • Falta de remordimiento y vergüenza.
  • Conducta antisocial sin un motivo que la justifique.
  • Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia.
  • Egocentrismo patológico y carencia de empatía.
  • Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas.
  • Pérdida específica de intuición.
  • Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales.
  • Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él.
  • Amenazas de suicidio raramente consumadas.
  • Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.

«Uno de los dos morirá»

Estos son los mensajes amenazan

En concordancia con las denuncias ante las comisarías, inspecciones y la Fiscalía y del testimonio brindado a este periodista por la víctima, el agresor fue identificado como Jesús David Tinoco Orozco, 30 años, vecino de Los Cerezos, al suroriente de Cartagena. Trabaja para la cadena de Supermercados Olímpica. Los dos son empleados de la misma entidad. Allí se conocieron. Hace dos días publicó en un perfil falso de Facebook, donde suplantó el nombre de su víctima, dice:

«Hasta no matarse uno de los dos, no me quedo quieto (.) a mi mamá se respeta. Con el mismo machete que amenazaste a mi mamá, te voy a dar»

Las amenazas de muerte no son un juego. Tinoco Orozco intentó cumplirla una noche del mes de enero en el apartamento donde vive su víctima en Portales de Alicante. Ese día llegó con puñal en mano. Destruyó la puerta. Jalima pidió auxilio. La policía llegó a los 15 minutos. Pero el individuo no fue detenido. Se hizo pasar como víctima al lacerarse sus manos con el mismo puñal que portaba.

Lo peor es que Jalima tiene amparo policivo, pero todo es puro papel, porque éste no es efectivo. El victimario la sigue acosando, la amenaza, la ultraja. Y la justicia no hace nada. La justicia la desampara, como ella bien lo dice. La justicia es puro papeleo y nada de protección.

Tres desplazamientos

En realidad Jalima está desamparada, desprotegida por la justicia. Debió desplazarse tres veces en la misma ciudad. Primero vivía en Los Calamares, luego en San Fernando y recientemente se fue para Portales de Alicante. Pero Tinoco Orozco la persigue como si fuera un Fredy Krueger en Pesadilla sin fin

Se mudó tres veces, pero la pesadilla la lleva encima. Es como si fuera la versión 3 de la película. El mismo personaje, la misma víctima. Cambian los escenarios. Los tonos y ritmos  son los mismos. La justicia es una espectadora más. No hace nada. La justicia se vuelve papel y más papel. Mucho trámite y poca efectividad.

Hace dos días, Tinoco Orozco, al mejor estilo de Fredy Krueger, la sentenció: «Con el mismo machete que amenazaste a mi mamá, te voy a dar» La justicia sabe que no son meras amenazas, sino anuncios de feminicidios. El año pasado fueron asesinadas 13 mujeres.

El feminicidio y la justicia

Prefiero echarme de enemigo a un agresor que lamentar la muerte de una victima de la violencia intrafamiliar. Quizás el victimario utilice la justicia para perseguirme, y me denuncie por injuria. Tenemos las pruebas, aunque la justicia las soslaye. Nos hemos metido en muchos problemas por denunciar estas agresiones contra la mujer. Expolicías, exparamilitares, y exmilitares los hemos enfrentado, porque «le pegan a la negra». Se que es peligroso publicar esos hechos. Si se calla el periodista, calla la vida, como dice el cantautor Horacio Guarany.

Son casos sensibles para este periodista. Fui criado por madre soltera, Teresa de Jesús Moreno Martínez. Su primer marido la maltrató y lo dejó de inmediato. Aprendí a amar a las mujeres. Lo aprendí de nuestra madre. Prefería dejar a su marido antes que apegarse a una convivencia tóxica. No le importaba el que dirán. Sus diez hijos fuimos bien criados, gracias a su ternura, a su amor y a su trabajo.

En la última agresión, en Portales de Alicante, uno de los policías que asistió para atender el caso le dijo a Jalima:

¡Tú eres la misma que el marido la golpeó en Los calamares?

Si, soy la misma. Ya me he salvado tres veces con esta.

Jalima convivió con el presunto psicópata cerca de 12 años. Le terminó, pero el individuo sigue acosándola. «Si no es para mí, no es par nadie», es el decir de estos sujetos. La trata de puta, zorra. La golpea. La acosa. Vivió en Los Calamares con la misma angustia con la que vivió en San Fernando y la que soporta hoy en Portales de Alicante, donde se mudó recientemente.

«Fui muy permisiva de sus agresiones psicológicas, físicas y sexuales», me dice. Y se lamenta haber perdido 12 años de su vida al lado de un hombre que no la edificó, que la maltrató psicológicamente, la hundió y la redujo a una cosa.

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La justicia de papel

¿De qué sirven las leyes si no son eficaces por un sistema paquidérmico? Tenemos leyes duras, pero ineficaces. Contamos con una constitución de avanzada para la protección de los derechos de la mujer. Es un un canto a la bandera. Jalima es un ejemplo de esto, como las 13 asesinadas en Cartagena entre marzo de 2018 y marzo de 2019.

La justicia funciona para proteger a los victimarios, porque la impunidad es eso: protección a los agresores. La ley anti violencia intrafamiliar dice:

«Artículo 229. Violencia intrafamiliar. El que maltrate física o psicológicamente a cualquier miembro de su núcleo familiar, incurrirá, siempre que la conducta no constituya delito sancionado con pena mayor, en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años.

Es una prédica de la justicia, pero ineficaz. Esta es la justicia, la justicia real. Mientras tanto, las estadísticas siguen aumentando. En el pasado período fueron asesinadas 13. En 2018,  sufrieron violencia intrafamiliar 2.029 personas en Bolívar, entre los que hay involucrados hombres, mujeres, niños, y adolescentes. Así mismo, se conocen 42.285 mujeres víctimas de violencia de pareja en Colombia.

Este año, Dios la ampare, Jalima es una candidata para esas estadísticas, salvo que la directora de la Unidad de Violencia Intrafamiliar haga algo por su vida. ¿Qué dice la directora seccional de Fiscalía, Iveth Sampayo Hernández? (¿Es la misma que facilitó para que el fiscal que conoció la denuncia del presidente del senado de la época Javier Cáceres contra mí, fuera tramitada con rapidez pasmosa para meterme preso un fin de semana del mes de octubre de 2006?).

Cuando esto escribo y publico, tomé la decisión de entregarme a la justicia. A pesar de todo, creo en la justicia. El juez Octavo Penal Municipal, Luis Germán Herrera Vanegas, ordenó arrestarme por decir la verdad sobre unos pastores venidos a menos, después que hace tres años me amenazó de muerte. La Fiscalía archivó el proceso. Los victimarios, envalentonados por la impunidad, regresaron. Ahora usan la justicia para meterme preso. Los pájaros disparandoles a las escopetas.

Pero agresores como Tinoco Orozco —la expareja de Jalima— siguen tan campante como si no pasara nada. Tinoco es empleado en Supermercados Olímpica sin que nadie lo moleste. Ahora que quede descubierto, probablemente blandirá el machete contra mí, el mismo machete con que amenaza a su víctima. Y sI me amenaza, la justicia archivará el proceso. ¿Tenemos una justicia ciega, coja y tardía?

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