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Polémica por la vía Minca—La Tagua Sierra Nevada

Por Lucio Torres
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Posible tráfico de influencia de estos tres exfuncionarios con la obra vía a Minca. En los extremos los exgobernadores Luis Miguel Mello Cotes y Rosa Cotes Vives. En el centro, el exministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz Granados Guida.

Cuando Luis Miguel «Mello» Cotes y posteriormente Rosa Cotes Vives, siendo gobernadores del Magdalena, planearon e iniciaron la construcción en placa huella de las vías El Campano—La Tagua y Minca —La Tagua en la Sierra Nevada, realmente no pensaron en los 10 mil campesinos e indígenas de la región.  La planearon como vía de acceso rápido a las haciendas cafetaleras y cabañas turísticas de prestantes familias del poder económico de Santa Marta. Entre ellas, los Díaz Granados Guida, los Vives, y los Cotes.

¿Por qué fue posible la construcción de esa vía? Existen varios hechos significativos que debemos citar para mostrar la verdadera motivación de los Cotes (Luis Miguel Cotes Habeych y Rosa Cotes Vives) de invertir cerca de $30 mil millones que dijeron costar la obra. El dinero fue del gobierno nacional.

Las grandes haciendas

En 2004 la hacienda Jirocasaca  pasó a propiedad de Ana Margarita Vega VivesEn 2018, Jirocasaca tenía cerca de 200 hectáreas  en cafetales, además de un lote en frutales  (mango y naranja). Todavía se mantenían. 

El estudio de Viloria de la Hoz, publicado por el Banco de la República, señala que además de las haciendas Cincinati y Jericosa, está la hacienda La Victoria que era propiedad de los Weber, una familia alemana que compró la propiedad en 1950.

Cincinnati Coffee Company

En el 2010, la familia Díaz Granados Guida adquirió la Hacienda Cincinati. Los Díaz  Granados históricamente habían estado vinculado a la agroindustria y, especialmente, al cultivo de banano. Pero en su plan de diversificación de la economía, la firma Cincinnati Coffee Company hizo una millonaria inversión con la hacienda cafetalera fundada por el ingeniero inglés Orlando Flye en 1897 . En 2012 restauraron la Casa Grande y reconstruyeron Casa Carmelita. De igual manera recuperaron la infraestructura de la hacienda cafetalera y sembraron más de 45.000 arbustos de café orgánico tipo exportación.

Los nuevos dueños de la Hacienda Cincinati, en su portal señalan:

«En 2010, después de más de 100 años de su fundación, Cincinnati Coffee Company adquiere esta histórica hacienda cafetera y emprende su recuperación integral. A través de la implementación de  tecnología de punta, hoy en día la Hacienda Cincinnati se ha convertido en una unidad productiva orgánica de café suave de altísima calidad, que garantiza la preservación del medio ambiente durante todo el ciclo de siembra, cosecha y procesamiento del grano».

Cuando los Díaz Granados adquirieron la Hacienda Cincinnati tenía un área aproximada de 689 hectáreas y un cafetal de 45.000 arbustos.  En el 2012 fue certificada como unidad de producción de café orgánico bajo las normas USDA Organic, JAS, Organic Farming EU, UTZ y Starbucks.

La nueva plantación quedó establecida en áreas tradicionalmente destinadas al cultivo del café y pastos, con una siembra de 814.000 cafetos. La empresa Cincinnati Coffee Company justificó esta adquisición con la visión de contribuir en la preservación de uno de los ecosistemas de mayor importancia ambiental en el mundo.

Al tiempo que eso ocurría, Sergio Diaz Granados Guida fue nombrado por el presidente Juan Manuel Santos  ministro de Comercio, Industria y Turismo. Duró tres años. Renunció en 2014 para tomar la presidencia del partido de la U.

Vía rápida para las élites

Antes de salir, el proyecto de la vía Santa Marta Minca ya era un hecho. Al año siguiente, 2015, se inició la construcción del primer tramo. Rosa Cotes heredó la obra que había gestionado el gobernador «Mello Cotes», seguramente con el apoyo de Díaz Granados Guida.

Esa importante relación e influencia con el gobierno nacional, le permitió a la familia Díaz Granados, con el apoyo de los Cotes, recibir el beneficio de cerca de $30 mil millones en la placa huella de la vía que conduce de Santa Marta a Minca. En esa ruta existen propiedades de varias familias del Club Santa Marta: DíazGranados, Vesga Vives, Cotes, entre otras. Con la vía pavimentada, ahora la élite de la capital samaria se puede trasladar a sus haciendas y cabañas turísticas en media hora desde Mamatoco. Antes duraban dos horas y media en verano.

Por tanto, los gobiernos de los Cotes se esforzaron por sacar adelante la obra. El Mello Cotes, quien se ufanó en redes sociales con la conclusión de la obra, en 2015 dejó conectado a Santa Marta con Minca, y construyeron 10 kilómetros de placa huella entre La Tagua y El Campano.

Tráfico de influencia

Está claro que siendo ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz Granados, uno de los miembros de las familias beneficiadas con la vía Santa Marta—Minca, se demuestra que no fue para favorecer la economía campesina e indígena, como ahora quiere mostrar el «Mello» Cotes. Esto es igual a la finca El Ubérrimo del presidente Uribe y de la finca «La Libertad», de Juan Manuel López, hijo del presidente Alfonso López (1974—78) que se beneficiaron con carreteras construidas por el Estado.

¿Cómo se llama eso? Indudablemente que es tráfico de influencia. Es un engaño a las comunidades, ya que se manifiesta algo diferente a la motivación fundamental de esas obras públicas. El «Mello» Cotes dijo:

«¡Valió la pena! En mi gobierno y el de mi sucesora Rosa Cotes, planeamos, proyectamos y ejecutamos la conexión entre la Sierra y el Mar. Me llena de alegría el corazón ver completo el tramo entre El Campano y Minca, su ejecución terminó hace unos días y pronto se habilitará».

La construcción de los 14 kilómetros de placa huella en la vía Minca – La Tagua, tuvo un costo de $19 mil millones, la pavimentación se une a  los 8,6 kilómetros que ya se ejecutaron entre El Campano y La Tagua.

El «Mello» Cotes también dijo:

»Primero hicimos posible los 14 kilómetros entre Mamatoco y Minca; en mayo de 2017 se entregaron ocho kilómetros de la placa huella El Campano-La Tagua. Esto ha sido un sueño hecho realidad que ha tenido un gran impacto social que benefician a más de 10 mil personas.»

Pero al Mello Cotes se le olvidó decir que en realidad fue un proyecto para las élites samarias que entraron en el negocio del café y el turismo. Lo mismo que sucedió en la década de los 70 y 80 con la bonanza marimbera que había desplazado el cultivo del café. En la vía Minca se encuentran las grandes haciendas cafetaleras que ahora están adquiriendo empresarios samarios, interioranos y extranjeros.

Caicedo y la obra

Carlos Caicedo, gobernador del Mgdalena, bajo el principio de continuidad deberá entregar la vía Minca – La Tagua .

El gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo, no ha dicho nada sobre la terminación de esa importante obra. Tampoco ha fijado fecha de inauguración. Mucho menos ha anunciado si invitará a los dos exgoernadores. El protocolo de la función pública indicaría que la invitación debe darse para la inauguración.

Sin embargo, es de público conocimiento que la relación entre el actual mandatario y el exgobernador Mello Cotes es irreconciliable. Los dos no se soportan. El incidente que sucedió entre ellos en el aeropuerto es un indicativo de que no existirá esa invitación.

Lo importante no es eso. Ahora el gobernador Caicedo debe crear un mecanismo incluyente para que la obra Santa Marta-Minca sea de todos. Es decir, no solo le sirva a las élites samarias sino también a los miles de campesinos e indígenas que se empobrecen con cada bonanza: la marimbera, la cafetalera y la del turismo ecológico.

El Plan de Desarrollo Magdalena Renace contempla esa inclusión. ¿Cómo hacerla? Ese es el reto de Carlos Eduardo Caicedo Omar, quien ha sido golpeado últimamente por el fallecimiento de sus queridos padres.

¿Podría plantearse un plan de desarrollo integral para  la Sierra Nevada de Santa Marta centrado en el ser humano y la naturaleza y no solo en el afán de lucro? Este es el verdadero reto del Magdalena Renace y no las viejas disputas irreconciliable que a nada conduce.

¿«La Aldea Debajo de la Montaña» o «Cien Años de Soledad?»

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