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Caso Mintic (IV): El «modelo abudinear» parido en Barranquilla por el «daescharismo»

Por Lucio Torres
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Los creadores del «modelo abudinear». Aquí está la tiranía del Daescharismo: Fuad Char, «Yuyo» Daes, Cristian Daes Abuchaibe, los tíos de Karen Abudinen. Crearon un califato palestino-libanés en Barranquilla.

El «modelo abudinear» de MinTic surgió en Barranquilla. El 24 de septiembre Karen Abudinen Abuchaibe vivió un cumpleaños turbulento. Está en el ojo del huracán. La abundante información sobre este escándalo está llevando a los medios de prensa a no enfocarse en lo esencial. De hecho, es un modelo que se consolidó en los períodos de gobierno absolutista del «daescharismo» que implantó una tiranía palestino—sirio—libanesa en Barranquilla, centro del poder de la Costa Caribe. 

Karen Abudinen Abuchaibe, nacida de esa tiranía, era la ficha para el continuismo  palestino—libanés de esa ciudad. Después de su paso por MinTic, estaba destinada a reemplazar a Jaime Pumarejo Heinz o, incluso, a la misma Elsa Noguera de la Espriella. Pero con este escándalo, probablemente esas aspiraciones quedarían enterradas, muy a pesar de la buena estrategia de marketing de la cual goza. Estrategia que está soportada con un monopolio de los medios de comunicación y de los grandes generadores de opinión de la ciudad.

La camada y el «modelo abudinear»

Si bien es cierto que la Abudinen Abuchaibe no es la autora de ese modelo, fue su fiel interprete. Ejecutó a la perfección dicho modelo. Forjó un equipo de personas que reclutó desde cuando comenzó como directora ejecutiva de la Ong NU3 en Barranquilla. 

La misma Karen Abudinen creó una red de apoyo incondicional cuando fue Secretaria de Gestión Social (2012—2014) de la alcaldía de Barranquilla.  Aquí lideró los programas sociales de la ciudad. Manejó los recursos desde la primera infancia hasta el adulto mayor durante ese período. «Sacó de la pobreza» a un grupo de profesionales que posteriormente ocuparon cargos claves en el gobierno distrital y departamental. 

Asimismo, otros de esos profesionales fueron a dirigir un entramado de ONGs que contratan con el Estado en el orden local, departamental y nacional. Son los principales beneficiarios de los multimillonarios contratos adjudicados a través del Betto. Este es un sistema que el presidente Iván Duque lo vendió en diciembre 2020 como anticorrupción. Justificó el Betto, porque era un modelo de contratación que podía identificar —dijo— a los contratistas «ratas de alcantarilla» que hicieron su agosto durante la cuarentena de Coronavirus.

Si embargo, el tal Betto adjudicó $16 billones en forma directa. ¡Quince veces el valor del contrato de MinTic!  La mayoría de las Ongs contratistas beneficiarias tienen una relación directa o indirecta con Karen Abudinen y la tiranía Daescharista. Muchas de esas organizaciones son manejadas por esa camada de profesionales que salieron de la pobreza en Barranquilla. 

Karen y Adriana, el «modelo abudinear»

Fuentes muy cercanas le manifestaron a VoxPopuli Digital que las dos tienen una relación muy íntima. La ministra y su Secretaria General, jefe y subalterna. ¿Nepotismo?

Los que conocen muy bien a Karen le manifestaron a este periodista que Adriana Vanessa Meza Consuegra tiene una relación con Karen Abudinen que va más allá de un lazo laboral. Este hecho no lo confirmó ninguna de las dos, porque no ha sido posible localizarlas. A la ex ministra le envié un mensaje de guasap para hacerle una entrevista, pero nunca me respondió.

El derecho a la intimidad está protegido por la constitución como derecho fundamental. Pero en un momento dado cuando el derecho fundamental de expresión y el derecho al buen nombre colisionan, se resuelve a favor del primero cuando está de por medio la defensa de lo público.

En ese entendido, a los servidores públicos no se les permite el nepotismo. Nadie puede tener en un cargo de poder y manejo, con responsabilidad administrativa, a su cónyuge, compañera sentimental o familiar. O sea, lazos de sangre o civil. Aquí no nos interesa la identidad de género de las protagonistas. Ellas gozan del libre desarrollo de la personalidad y nadie se lo puede vulnerar. 

No obstante, cuando se ve comprometida la transparencia y la administración ética de nuestros recursos y tal relación afecta dicho manejo, la ciudadanía tiene el derecho de conocer la verdad. La mentira de un servidor público se puede considerar una forma de falsear los resultados de una gestión pública. De hecho, el servidor público pierde ese grado de intimidad cuando su gestión afecta al público en general.

La historia de Adriana

Adriana Vanessa es hija única de Carmen Sofía Meza Consuegra, una veterana líder sindicalista de la Universidad del Atlántico. Madre soltera. Su hija tiene sus mismos apellidos. Ello refleja la característica monomaterna de su familia. En lo político se conectó con el Daescharismo. Logró que le emplearan a su hija Adriana que había logrado graduarse como Ingeniera Industrial. Su primer cargo fue en el Fondo Mixto del Atlántico el 27 de julio de 2007. A pesar de que su tío, Constantino Meza Consuegra, fue procesado y apresado por haber desfalcado fondos oficiales, no le impidió ascender en su carrera como servidora pública. Su principal protectora era Karen Abudinen.

El Daescharismo llevó a Adriana como asesora en MinTic antes de que Karen fuera nombrada ministra. Fue su cabeza de playa en ese ministerio. Incluso, a ella la mantuvieron sana hasta el punto que no firmó el también controvertido contra  del dominio .Co. 

Cuando la nueva ministra la nombró Secretaria General, fue un jubilo entre los familiares de Adriana Meza Consuegra. La gente se preguntaba ¿como una «pelaíta nacida en un barrio popular de Barranquilla» e hija de una trabajadora de servicios generales de la Universidad del Atlántico llegó a tan alto cargo? Esto es motivo de orgullo.

El portal Evaluemos, analizó la hoja de vida de Adriana, y esto fue lo que reseñó en el momento de su nombramiento en ese importante y vital cargo en MinTic:

«Por supuesto que la hoja de vida de Adriana Vanessa Meza Consuegra cumple con todos los “requisitos”, ha trabajado con Karen Cecilia Abudinen Abuchaibe en la Alcaldía de Barranquilla, en el ICBF y en la Presidencia de la República».

Evaluemos.

El viejo «modelo abudinear»

Se puede creer que el «modelo abudinear» es nuevo. No. En realidad, es más viejo de lo que la gente se imagina. Se consolidó en el período (2000—2021) del régimen neobonapartista de Álvaro Uribe Vélez. Como científicos sociales, los investigadores deben analizar la cotidianidad política, económica y social. A partir de esta interrelación, se deben abstraer en un proceso interpretativo hasta construir tendencias que finalmente nos indican la aparición de modelos políticos, de negocios y sociales.

El «daescharismo» estructuró tres modelos: modelo de negocios, modelo de gobierno y el modelo de contratación. Esos tres modelos  los fusionó en uno solo. Crearon una especie de absolutismo democrático que lo van renovando cada cuatro años.  Este modelo está basado en crear grandes obras, casi faraónicas y un endeudamiento extremo del Distrito de Barranquilla. Alejandro Char Chaljub nos dejó una deuda de $1.5 billones con 10 entidades bancarias y la nación, según Jairo Parada catedrático de la Universidad del Norte.

Desde el 2007 existe un monopolio político, económico e ideológico en Barranquilla y el Atlántico. La oposición política de la ciudad se sustenta no como alternativa de poder. Su lucha, como la lucha de la oposición política nacional, es que la incluyan en ese poder. Es decir, buscan recoger las migajas que caen de las mesas de los poderosos.

«El alcalde roba pero hace»

El modelo desarrollista donde prima el cemento, seguido de una política social de subsistencia, combinado con una estrategia comunicativa envolvente, crea una óptica falsa del desarrollo humano. El Daescharismo implantó un nuevo pensamiento en el modo de ser barranquillero que se puede simplificar en una sola frase: «El alcalde roba pero hace».

De esa manera, capturaron el Estado para ponerlo al servicio de sus negocios y de la acumulación de sus capitales. En los años 90, Fuad Char Abdala, de origen sirio—libanés irrumpió en la política, después de estar tras bambalinas. En las elecciones populares para alcaldía, como empresario, aportaba dinero a los dos candidatos más posicionados. En 1991 creó su propio movimiento político llamado Voluntad Popular, una facción del partido Liberal. Lanzó a Eugenio Diaz Peris como su candidato para la alcaldía de Barranquilla. Lo hizo renuynciar para apoyar al padre Bernardo Hoyos Montoya.

En las elecciones 2000 logró integrar una alianza política que terminó con la hegemonía del cura Bernardo Hoyos. Construyó una lógica de alianzas con la elección de Humberto Caiaffa en 2000 y Alejandro Char en 2007. 

Una nueva forma de hacer política

En 2007 Voluntad Popular, de Fuad Char, hizo coalición con Misol, de José Name Terán, el jefe del nuevo clientelismo político de Barranquilla también de origen sirio—libanés. Barrieron en las elecciones eligiendo a Alejandro Char Chaljub, el potrillo del patriarca. Desde ese año han consolidado un poder monolítico que mantienen hasta ahora en Barranquilla y el Atlántico. Todos los partidos y sus bancadas del congreso comen en el mismo plato. Incluso, el mismo cura Hoyos. Esta sería la respuesta a las preguntas que los investigadores sociales se hicieron en un estudio sobre la dinámica política de Barranquilla:

¿Es este el inicio de una nueva forma de hacer política en la ciudad para monopolizar los resultados y cerrarles la entrada a nuevas opciones políticas? ¿O fue sólo una estrategia desesperada y coyuntural de grupos políticos que sienten su supervivencia amenazada hacia el futuro? Futuros estudios que analicen las elecciones por venir tendrán que decirlo.

(Partidos, movimientos y facciones en las elecciones populares de alcaldes en Barranquilla-Colombia, 1988 – 2007 Jairo García Oñoro Horacio Godoy)

Los acontecimientos posteriores respondieron afirmativamente la primera pregunta de los investigadores. Construyeron un monopolio político y económico. Existen muchos empresarios tradicionales de Barranquilla que quebraron con la nueva dinámica económica de la ciudad. Una economía basada en el lavado de activos y en ese modelo de desarrollo implantado por la tiranía daescharista. ¿En dónde están invertidos esos $1.5 billones resultados de los empréstitos de Alejandro Char?

Tapia y el nuevo modelo

Emilio Tapia fue capturado en una clínica de Barranquilla.

El «daescharismo» construyó unas relaciones económicas basadas en un modelo de negocios donde la política pasó a ser un instrumento de enriquecimiento lícito o ilícito de sus empresas. Muchos de los contratistas del Estado tienen una relación íntima con esa tiranía. No es casual que el propio Emilio Tapia Aldana se haya ido a vivir a Barranquilla. Además, los implicados en ese escándalo gravitan sus acciones en un triángulo de la corrupción: Bogotá, Barranquilla y Medellín.

De tal manera que, Emilio Tapia, de quien se predica ser uno de los autores del fraude a MinTic, cayó donde debía caer. Desde que fue condenado por el Carrusel de la Contratación, se fue a pasar plácidamente sus días de «encierro domiciliario» en Barranquilla. Era la ciudad ideal para sus nefastos propósitos económicos. Desde allí, a través de un entramado de firmas fachadas o reales, fue consolidando de nuevo un poder económico que solo se lo daba la contratación estatal.

El «modelo abudinear» le permitió a Tapia mimetizarse en en ese enredo. La necesidad de compartimento de la información empresarial le permitía moverse como pez en el agua. Muchos de los socios de sus empresas no tenían la sospecha de que él estaba detrás de ellas. Otros sí lo sabían. Tapia jamás hubiese invertido tanto para ganarse el contrato de Centros Poblados si no tuviese la seguridad de ello. Y esta seguridad se la debía a la buena relación de sus socios ocultos con la alta dirección de Mintic. 

La clave «abudinear»

Un ejemplo de esta aseveración fue que en los interrogatorios de la Fiscalía está demostrado que fue capaz de conseguir la modificación del pliego de condiciones que exigía pólizas de garantías y no garantías bancarias. Los socios de Centros Poblados lograron tan tamaña proeza.

Es allí donde los investigadores de la Fiscalía deben desarrollar toda su destreza de sabuesos. ¿Quién hizo esa modificación del pliego? ¿Cómo lo hicieron? ¿Quiénes la autorizaron? Lo demás, si bien son hechos importantes, aquí reside el hilo conductor para reconstruir la ruta criminal que nos debe llevar a los autores intelectuales de esta defraudación contra los recursos públicos. Recursos que estaban dirigidos a los niños más vulnerables del país.

La clave «abudinear» explicaría los secretos de este perverso modelo que se ha robado los dineros de la población más vulnerable de nuestra querida Colombia. Una última pregunta ¿dónde están los ladrones?

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