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En toda novela de Agatha Christie hay un momento en que el lector deja de preguntarse qué pasó y empieza a interrogarse quién tenía el poder para que pasara. En el complot contra Gloria Estrada, ese momento llega cuando aparece un nombre que se repite como un eco en las sombras: el hoy concejal Pedro Aponte, compañero de recinto de su presunta víctima en el concejo de Cartagena de Indias.

En toda gran intriga hay un instante en el que la verdad ya no está oculta: está detenida. Después de cuatro años de ocurrido el complot contra Gloria Estrada, presidenta del concejo de la época, el crimen sigue impune, pese a la vinculación de dos altos oficiales de la Policía Nacional. Este instante tiene nombre propio: Fiscal Dora Patricia Cáceres.

Con Maduro encadenado anunciado por Donald Trump el 3 de enero de 2026, América Latina entra en un renovado concepto del enclave territorial norteamericano como forma de dominio colonial. No solo vimos una intervención militar directa en Venezuela sino que también asistimos al entierro definitivo de cualquier simulacro de respeto estadounidense por la autodeterminación de los pueblos. Esto es clave para entender el tipo de intervención que el imperio asumirá en los próximos años.

La presidenta del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Natalia Irene Molina Posso, decidió romper la inercia institucional que históricamente ha sepultado las sentencias ambientales en Cartagena. Su mensaje es claro: la sentencia del Consejo de Estado que ordena la recuperación integral de la Ciénaga de La Virgen no puede convertirse en otro fallo simbólico, archivado entre excusas administrativas y falta de voluntad política.

Hay delitos que no dejan sangre, aparentemente. Pero sí balances inflados. También historias de ricos que se hacen más ricos con dineros malhabidos. Crímenes sin sirenas ni capturas, que se cometen a la luz del día en oficinas alfombradas de los bancos más prestantes de Colombia. Y tienen el amparo de sellos oficiales y silencios cómplices del Estado y de la Gran Prensa. En el centro de esta omisión sistemática aparece una figura clave: el Superintendente Financiero, ayer y hoy, convertido en el funcionario de la vista gorda.

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El crimen político que se cocinó en el Chef Revollo (II)
En el corazón político del Caribe, donde el poder se cocina a fuego lento y los favores se sirven en bandeja, la Universidad del Atlántico volvió a ser el plato fuerte. A espaldas de la comunidad académica, lejos de la deliberación pública y del mérito, cinco consejeros del Consejo Superior participaron del crimen político que compró la autonomía universitaria. Alrededor de ellos, dos figuras centrales del poder local: Fuad Char Abdala, patriarca del clan, y su hijo, Alejandro Char, alcalde de Barranquilla. En el Centro de esa compra: Álvaro Leyton Barrios Torres, el recien elegido rector, beneficiario de ese crimen que fue un festín.

El mar Caribe vuelve a convertirse en escenario de una batalla silenciosa. ¿Trump quiere a Gustavo Petro «preso o muerto»? Mientras existen fuertes rumores sobre la existencia de una orden de captura contra el presidente Gustavo Petro, bajo el pretexto de operaciones antidrogas, la Armada de Estados Unidos reporta ataques contra supuestas embarcaciones cerca de los puertos colombianos y venezolanos. Entre tanto, el portaaviones USS Gerald R. Ford, símbolo del poder naval estadounidense, se posiciona estratégicamente frente al litoral sur continental caribeño. «audiencia reservada» 

La soberbia de Alejandro Char fue evidente. Dejó esperando a Steven Char Ramos este 6 de noviembre en el Centro de Conciliación Liborio Mejía de Barranquilla. Como aquel día remoto, hace 33 años, cuando su madre Diana Ramos lo esperó con el alma hecha trizas, justo después de confesarle que llevaba su destino palpitando en el vientre.

El escándalo estalló dentro de la propia Fiscalía. Pero solo el 12 de noviembre ―día de la audiencia de solicitud de medida de aseguramiento― se podrá vislumbrar si el proceso judicial prospera o no, ya que el proceso se realiza en medio una reserva sospechosa. Lo que parecía una acción de autodepuración terminó siendo un choque de trenes que desnuda la podredumbre de la justicia en el Caribe. Ese día intervendrán los abogados Diego Muñetón y Henry del Portillo en representación de los capturados.