¿Peor el remedio que la enfermedad? Dau lo demostrará

Embriagados de triunfo. No paran de celebrar. Aquí el alcalde electo, William Dau, acompañado de uno de sus combos. Cortesía.

¿Peor el remedio que la enfermedad? William Dau Chamat, mientras destrozaba un baby beef, en una cena a la que me había invitado, me propuso su apoyo para que yo fuera elegido gobernador de Bolívar. En cambio me pidió que lo apoyara para la alcaldía de Cartagena. ¿Que nos unía? La lucha contra la corrupción.

Le dije que la propuesta era fascinante que dos personajes anticorrupción se unieran para ser alcalde de Cartagena y gobernador de Bolívar, respectivamente. Mi respuesta fue negativa, porque ya estábamos iniciando el proyecto Cartagena Heroica. Nuestra visión iba más allá de un proyecto anticorrupción, es construir una sociedad democrática, incluyente y sostenible para la gente.

¿Peor el remedio?

Hace 8 años el electorado cartagenero creyó que el remedio para combatir a los grupos políticos corruptos era Campos Elías Terán. Cuatro años después, creyó que era Manolo. ¿Es Dau el remedio para salir de la corrupción galopante? ¿Es peor el remedio que la enfermedad? No lo sabemos, pero la historia conspira contra una respuesta negativa.

Mi abuela Ana Luisa solía decirle a mi madre Teresa de Jesús «que no sea peor el remedio que la enfermedad», cada vez que emprendía la solución de un problema y le recordaba el error que había cometido la última vez. De la misma manera, mi madre me decía eso cuando estaba pelaito (niño). Pero uno es cabeza dura, repetía los mismos errores y no me acordaba de las advertencias de mi madre.

La historia

Desde la elección popular, el electorado cartagenero siempre ha sido díscolo. Cuando se creía que las primeras elecciones para la alcaldía la iba a ganar Fernando Araújo, se decidió por Manuel Domingo Rojas Salgado (1988). Cartagena no cambió de rumbo. Subió al poder una élite de provincia más rapaz que la citadina.

En 1992 elegimos sorpresivamente a Nicolás Curi en rebeldía al yugo del «grupo de los García» (Gabriel y Juancho García). Fue la primera vez que se creó un movimiento por fuera de las élites. Curi logró ser alcalde tres veces. Pero pronto fue atrapado por «la maldita corrupción».

Guillermo Paniza sorpresivamente le ganó en 1995 a Héctor «Tico» García Romero, el candidato de los García. Su discurso se basó en confrontar la corrupción de Gabriel y Juancho García. Pero Panizza terminó siendo instrumento del sistema corruptor.

En 2007 estábamos cansadoss de los mismos con las mismas. Por esa razón el veedor Jorge Piedrahita y yo decidimos aceptar ser precandidatos del Polo Democrático que reunía el 95% de la izquierda en esa época.

La dirección del Polo, por petición de los líderes de Bogotá, decidió designar a Rafael Vergara Navarro como su candidato. Violaron las reglas democráticas y les gané una tutela que ordenó nuevas elecciones internas del Polo para escoger democráticamente al candidato.

Pero luego, cuando David Múnera y José Padauí, designados por la dirección del Polo para llegar a un acuerdo conmigo, les dije que no me interesaba ser candidato de un partido que no respeta sus propias reglas. Y eso es corrupción. Así que designaron a Rafael Vergara candidato a la alcaldía de Cartagena. Su candidatura no pegó y debió plegarse a Judith Pinedo, Maríamulata.

Maríamulata

En 2007 sorpresivamente el electorado cartagenero eligió a Judith Pinedo Flórez, Mariamulata, en rebeldía a la «corrupción» que representaba Juan Carlos Gossaín.

Si bien Maríamulata no se enriqueció con la corrupción, le entregó el poder a las élites que le ayudaron, por ejemplo, a los Araújo. Tampoco transformó el sistema corruptor. Los nuevos que entraron fueron tan corruptos como los que reemplazaron. Y dieron paso al «fenómeno político» Campo Elías Terán Dix.

La alcaldesa Pinedo, aliada con los Araújo y los gremios económicos, no cambió nada. Seguimos con las mismas y los mismos. Fue una frustración más. Peor el remedio que la enfermedad.

En esa oportunidad, la frustración fue canalizada por el popular locutor Campo Elías Terán (QEPD), quien se erigió como el salvador de Cartagena, frente a la «maldita corrupción» de María del Socorro Bustamante (QEPD). Por las características del candidato y de quiénes le rodeaban, era fácil adivinar lo que le venía a Cartagena. Fue peor el remedio que la enfermedad.

«Gobiernos populares»

Como los alcaldes de las élites fracasaron, el electorado rebelde de Cartagena eligió en 2011 a Campo Elías Terán Dix. Era su salvador. Y fue peor el remedio que la enfermedad, y se inició un período de inestabilidad político-administrativa que perdura hasta hoy.

En este período maldito murieron dos de sus alcaldes (Campo Elías y Carlos Otero). También murió la que «representaba» el sistema corruptor, María del Socorro Bustamante.

En este interregno maldito, fue elegido en las atípicas a otro salvador, Dionisio Vélez Trujillo, quien se presentaba como el favorito de las élites huérfanas de poder. La derecha y la izquierda lo apoyaron. Pero pronto el partido Alianza Verde le quitó su apoyo político cuando, ya en el gobierno, se olvidó de sus promesas. Dionisio fue peor que Campo, el popular locutor. Endeudó injustificadamente la ciudad y los indicadores de corrupción crecieron exponencialmente.

De Manolo a Dau

Manuel Vicente Duque fue un fracaso político. Ratificó que en Cartagena tomamos decisiones emocionales lejos del razonamiento lógico. El discurso ganador de Manolo fue simple, tan simple como el que usó William Dau. El remedio fue peor que la enfermedad.

Y es que esos discursos respondieron a una estratagema electoral y no a la voluntad de una organización política con un proyecto transparente de ciudad. Manolo Duque fracasó. Su elección fue una improvisación de la sociedad cartagenera que refleja la hegemonía ideológica dominante: la mente corrupta.

Manolo y Dau son caras de la misma moneda, porque fueron candidatos improvisados. El comportamiento electoral cartagenero es rebelde, pero atrapado en un pasado de servidumbre y esclavitud. Si bien no desea conscientemente la esclavitud, lo hace dependiente hacia los salvadores de su desgracia y desesperanza. Esta es la consecuencia de entregarse a soluciones desesperadas.

Decisión desesperada

Una ciudad que toma decisiones en medio de la desesperanza, le suele suceder lo que le sucede a toda persona cuando toma decisiones en ese estado: fracasa.

Cuando uno está en medio de una situación angustiosa, la mejor decisión debe ser tomada después de reflexionar y razonar. En esos momentos uno no debe agarrarse desesperadamente de cualquier tabla de salvación en medio de la turbulencia, porque puede ser la perdición.

William Dau aprovechó nuestras investigaciones contra la corrupción política-administrativa, lo cual me ha valido todo tipo de persecuciones. También utilizó los planteamientos que hicimos en los momentos en que habíamos pensado buscar una salida de gobierno a los problemas de ciudad. Ý esto no lo veo mal. El problema es que no lo ha reconocido.

La cena con Dau

En diciembre de 2018, William Dau me invitó a una cena en Carbón de Palo para proponerme a que lo apoyara en su proyecto a la alcaldía y él me apoyaba a la gobernación. La idea fue fascinante, porque dos personajes con fama de anticorrupción barríamos en las elecciones venideras, pensé yo. Y estaba acertado sin saber el escándalo de los audios que reventó en el calor de la campaña electoral.

Pero el caso es que los dos personajes nos habíamos enfocado en la alcaldía de Cartagena. Consideré que las denuncias de Dau contra el gobernador Dumek Turbay eran producto de una simple estrategia electoral y no la acción transparente de un activista anticorrupción. Yo soy periodista anticorrupción y no activista anticorrupción. Mi basamento es la veracidad y no la especulación.

El baby beef de Dau

Mientras Dau devoraba con ansiedad un baby beef, yo le agradecía su propuesta de lanzarme como candidato a la gobernación. Le dije con honestidad que estábamos visionando un proyecto colectivo de alcaldía denominado Cartagena Heroica, y que podríamos unirnos en el camino siempre y cuando hubiese afinidad política.

Esa invitación la entendí como un reconocimiento de Dau a mi trayectoria como periodista anticorrupción. En la cena me halagó por las investigaciones realizadas y le dije que era parte de mi oficio.

La propuesta de Dau era fascinante, porque la promesa era ser él el alcalde y yo el gobernador. Y no tenía que desgastarme buscando dinero para financiar el proyecto. Pero los hombres libres somos esclavos de nuestros principios. Y le dije que no. No me podía unir a Dau si no había de por medio afinidad política, es decir, principios políticos. No me los presentó y no los vi en él.

Salvemos a Cartagena

Fuimos los primeros en proponer (Salvemos a Cartagena, 2006) cuando presenté mi hoja de vida al Polo Democrático para participar en la consulta interna que debía elegir el candidato a la alcaldía. Esa propuesta la hicimos desde una perspectiva colectiva y no mesiánica.

Pero el Polo no se atrevió a darle paso a una figura nueva como a la que representábamos. Prefirió una figura muy conocida como la de Rafael Vergara, quien no despertó ningún fervor del electorado cartagenero y se fue para donde Mariamulata.

Cartagena Heroica

En esta coyuntura de 2019 recogimos 111 mil firmas para presentar el proyecto Cartagena Heroica, pero solo nos validaron 47 mil. Habíamos comprobado que teníamos 67 mil firmas sin ninguna tacha. Pero fuerzas oscuras metieron la mano para que la Registraduría nos impidiera participar en esta contienda electoral.

Sabíamos que íbamos a ganar la alcaldía. ¡Era el momento! Lo habíamos pensado y razonado. Pero no logramos defender nuestra inscripción ante la Registraduría y hoy nos limitamos a describir la coyuntura como periodista de análisis.

La historia conspira

No basta con ganar unas elecciones. Lo fundamental es gobernar. Es aquí donde se demuestra la justeza de todo proceso político. La historia conspira contra William Dau, porque su elección fue hecha basada en el engaño. Más de mil líderes se le voltearon a William García Tirado en la última semana. Se repitió lo mismo que sucedió cuando eligieron a Panizza, Maríamulata, y Manolo.

Pero en medio de la desesperación aparecen luces de esperanza y cambio. Más de 61 mil cartageneros y cartageneras libres, le apuntaron al voto en blanco, con lógica razonable. Ninguno de los candidatos y candidatas inscritos representaba el cambio para Cartagena. Ni siquiera si se hubiesen unido los candidatos alternativos.

El proyecto de Dau es mesiánico, individualista y oportunista. Puede terminar mal, salvo que haya un pacto social por Cartagena. Dau pueda que sea un activista anticorrupción, pero su proyecto es reflejo de la improvisación.

El 5% de probabilidades

Los neurocientíficos dicen que soluciones desesperadas, en un 95% terminan en fracaso. Cuando hicieron explotar las Torres Gemelas, muchas personas se lanzaron al vacío como una salida desesperada. Nos aferraremos al 5% de esa probabilidad, porque no tenemos otra salida, al menos, en los próximos cuatro años.

¿Fue peor el remedio que la enfermedad? No lo sabemos. El 5% de las probabilidades dice que no. ¡Soy optimista, me aferro a ese 5%! Pero estaremos en alerta desde el empalme hasta los primeros 100 días de gobierno de William Dau Chamat. Espero que demuestre que no es un buitre de corto vuelo. Ese será nuestro compás de espera.

Te puede interesar: 

Compartir.

Sobre el Autor

Avatar