
En toda novela de Agatha Christie hay un momento en que el lector deja de preguntarse qué pasó y empieza a interrogarse quién tenía el poder para que pasara. En el complot contra Gloria Estrada, ese momento llega cuando aparece un nombre que se repite como un eco en las sombras: el hoy concejal Pedro Aponte, compañero de recinto de su presunta víctima en el concejo de Cartagena de Indias.
No es una afirmación. Es una hipótesis periodística construida sobre evidencias convergentes: vínculos, móviles, comunicaciones internas de la Policía, relaciones personales y beneficios políticos.
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El móvil

En el artículo «El camino de un falso positivo», consolidamos la hipótesis del complot:
«Por esa razón, la teoría del complot cobra mayor fuerza. Sobre esto hay dos elementos que debemos tener en cuenta para definir los caminos que nos pueden conducir al esclarecimiento de este hecho criminal. La autoría material y la autoría intelectual. Según los expertos, para incriminar a alguien de un delito que no cometió, necesariamente surge de la mente de quien lo concibió. ¿Qué lo motivó para concebir esa idea? Empecemos por la primera. Las circunstancias, modo y forma de cómo acontecieron los hechos, despeja el camino de un falso positivo. Esto, a su vez, nos conduciría a los autores intelectuales y a los determinadores del delito.»
Empecemos por decir que Gloria Estrada no era una concejal más. Era una poderosa concejal. En 2021 había construido una coalición mayoritaria que le arrebató a un grupo de poder local —ligado a Pedro Aponte— el control de dos piezas estratégicas:
1. La Contraloría Distrital. En este cargo hizo elegir a un amigo suyo: Rafael Castillo. 2. Hizo separar a Andy Reales como alcalde local, la ficha de de Pedro Aponte.
Ese acto amenazó una estructura de poder local, contratación y control territorial. Según evidencias, Aponte hizo una considerable inversión económica en su elección. Las deudas contraídas para su elección, lo pudo hacer entrar en pánico.
En esta investigación se identificó un móvil:
Castigar, intimidar o destruir políticamente a quien rompió la cadena trazada alrededor de una de las localidades más empobrecidas de Cartagena: La Virgen y Turística. Aponte tenía que hacer todo lo posible por reestablecer en la alcaldía local a Reales. Lo hizo valiéndose de los favores de un senador de Cambio Radical que abogó, quizás, ante el contralor de la época, Pipe Córdoba. Al final, la Contraloría General echó atrás la suspensión de Reales ordenada por el contralor distrital Rafael Castillo.
«El judas»

El 19 de febrero, un mes después de los hechos, las evidencias fueron dándole forma a la hipótesis. Así lo anunciamos:
«El 14 de enero de 2022, 11:43 de la mañana, en la entrada principal del concejo Distrital de Cartagena, Avenida El Arsenal, una hora y media antes de que la policía hallara 1 kilo de cocaína en la camioneta Ford conducida por Martín Barreto, sucedió un hecho significativo. De las personas que no hacían parte del círculo cercano de Barreto o Gloria Estrada era Mauro Martínez de la Puente. Este personaje tiene sus nexos con Pedro Aponte.»
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El hombre bisagra entre política y policía
Si el hombre de atrás apunta al edil de la Localidad 2, Pedro Aponte, actual concejal de Cambio Radical, en su ejecución debe aparecer un operador técnico. Las pistas y las evidencias apuntan al mayor Gustavo Adolfo Bueno Aguilar.
Las evidencias que lo hacen clave en este proceso:
- Era amigo personal de Pedro Aponte. Presuntamente, Aponte le prestaba plata a policías.
- Frecuentaba su cevichería en Bocagrande.
- El mayor Bueno le recuperó un Rolex robado a Aponte. Un favor que en el mundo del poder no es un detalle menor.
Las pruebas allegadas señalan que el mayor Bueno fue director operativo del procedimiento que terminó en la falsa captura de Gloria Estrada, Martín Barreto y Villamizar.
Pero aquí aparece la primera contradicción digna de Agatha Christie.
Lo que delata la trama
El mayor Bueno no debía estar ni rondar ese lugar el 14 de enero de 2022. ¿Por qué los agentes de policía se reportaron ante Verde 8 (Estación de Los Caracoles) cuando estaban en jurisdicción del Distrito No 1? Hasta el 13 de enero, Bueno era responsable del Distrito 1 de la MECAR. Este cubre Bocagrande, Laguito, Castillo Grande, Manga, Crespo y la zona insular. Justamente el territorio donde ocurrió el falso operativo.
En este punto surge una pregunta clave:
¿Por qué el mayor Bueno siguió operando como jefe funcional del Distrito 1 el 14 de enero, día del complot, cuando formalmente debía haber sido relevado?
Eso no ocurre por descuido. Alguien en el alto mando lo permitió o lo ordenó.
Los reportes internos
En consonancia con las investigaciones de VoxPopuli Digital, las comunicaciones internas de la Policía revelan algo sorprendente y todavía más grave.
El operativo del Puente Román no fue reportado como:
“Diamante 1” (el código del grupo que ejecutó el retén)
Sino como:
“Verde 8 (Estación de Los Caracoles”)
¿Quién era el comandante funcional de ese territorio?
El mayor Gustavo Bueno.
Es decir, aunque en el papel ya no debía estar allí, en los sistemas internos de la Policía el operativo seguía pasando por su mando. Esto implica complicidad institucional.
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El “hombre de atrás”
Pedro Aponte no aparece con uniforme de la Policía Nacional. Tal vez estaría en el vehículo del edil Oscar Marbello que pasó varias veces en el trayecto de la Avenida El Arsenal hasta Manga, de acuerdo a la captación que hiciera la cámara de seguridad del concejo distrital. No aparece en el retén.
Pero aparece en todas las variables del poder:
| Elemento | Evidencia |
|---|---|
| Móvil político | Estrada tumbó su estructura en la Localidad 2 |
| Operador policial | Amistad y favores con el mayor Bueno |
| Territorio | Bocagrande–Manga era su zona de influencia |
| Beneficio | Estrada y su aliado neutralizados |
| Comunicación | La cadena de mando se adaptó a Bueno |
Esto no prueba culpabilidad penal. Pero sí construye una presunción fuerte de autoría intelectual.
La pregunta
Si todo esto está en los expedientes, si existen audios, reportes, testimonios y contradicciones administrativas, ¿por qué Pedro Aponte no está imputado?
Imputar a Pedro Aponte implicaría aceptar que un concejal en ejercicio habría instrumentalizado a la Policía Nacional para ejecutar un falso positivo judicial contra la presidenta del Concejo de Cartagena.
Esto no es un caso penal, es una bomba política. La degradación de la rivalidad política con métodos no solo sucios, sino mafiosos.
Una hipótesis sólida
En las novelas de Agatha Christie, el asesino siempre es el que tenía el móvil, la oportunidad y el control del escenario. En el complot contra Gloria Estrada, el nombre que reúne esas tres variables es uno solo: Pedro Aponte.
No se expone este razonamiento como certeza judicial. No lo es. Pero sí es la hipótesis más sólida que hoy existe en este proceso
Y por eso mismo, es el nombre que la fiscal Dora Patricia Cáceres ha preferido no tocar.
Próxima entrega: ¿Quién protegió al mayor Bueno?