Hoy no fue un día feliz para Gloria Estrada Benavides, presidenta del concejo de Cartagena.

Cuando la Policía Metropolitana de Cartagena —MECAR— estaba de capa caída para detener el crimen organizado, capturó a Gloria Estrada Benavides , presidenta del concejo del Distrito. En sus 39 años de vida, ella ha pasado de la pobreza a la gloria. Y ahora, de la gloria al infierno. También cayó su esposo, el comerciante y bacteriólogo Martín Barreto, y su director artístico Avelino Villamizar. En el vehículo hallaron camuflado un kilo de cocaína de alta pureza, tipo exportación. La sustancia psicotrópica estaba herméticamente empacada. ¿Sabían ellos que llevaban ese cargamento?

Un día no feliz

En efecto, hoy no fue un día feliz para la concejala Gloria Estrada. Contrario a ella, el que debe estar feliz es el comandante de la MECAR, general Nicolás Zapata Restrepo. En tanto que el oficial de policía que dirigió el operativo, dijo a los medios de comunicación, que, además de la droga, decomisaron una pistola debidamente amparada con los documentos de rigor. La otra era un arma de baja letalidad. 

De igual manera, el cuadrante de Manga, un barrio tradicional de Cartagena, retuvo otro vehículo adscrito al concejo de Cartagena donde se transportaban dos personas que servían de escolta. A estos hombres también se les iniciará un procedimiento diferente.

La caída de Gloria

Gloria Estrada es una mujer ambiciosa y arrogante, dicen tirios y troyanos.

Gloria Estrada Benavides es una mujer ambiciosa, según manifiesta sus allegados y rivales políticos consultados. Es poco humilde. Desde que se posesionó como presidenta del concejo en 2022, se pavoneaba oronda por los pasillos del concejo. Era una pava real. Este era su año. Su gloria, su consagración. Era la oportunidad que esperaba para brillar con luz propia. La meta, quizás, era la alcaldía de Cartagena. 

De ser una de las edilesas más votada de la localidad 3, pasó a la concejala más destacada del concejo de Cartagena. Estaba subiendo tan alto como el palo de coco. Nadie la podía parar. Pero la vida nos enseña que cuando uno sube tan alto, la caída puede ser más estrepitosa. El coco hace bulla en su caída proporcional a su altura. A Estrada Benavides se le había olvidado esta sentencia. 

Pero también se olvidó de sus orígenes de pobreza en la Calle Medellín de su natal Magangué. Hija de Mincho Estrada , un hombre humilde, de ideas socialistas y líder estudiantil del Liceo Vélez. Mincho murió el año pasado por causa del covid—19.

Cuando se vino de Magangué y se residenció en San José de los Campanos, su marido era Miguel Vega , el popular Ratón . Era el jefe de escolta y hombre de alta confianza de la empresaria del chance Enilse López Romero . El Ratón le ayudó a ser edil en el primer período. Cuando ya había tomado fuerza, zafó al Ratón. De inmediato se amoriscó con un funcionario del concejo de la UTL de Lewis Montero . Al final del segundo período de edilesa, se encontró con su marido actual, Martín Barreto , un joven bacteriólogo que jamás puso en práctica su profesión. Y con Barreto subió de nivel, se hizo concejala en las elecciones de 2019. Barreto es tan ambicioso como ella, pero generoso. Me dicen que es magnánimo.

Gloria y su régimen de terror

De la negligencia a la Gloria
Momentos en que Gloria Estrada salía de la camioneta forrada de propaganda política del partido liberal.

Desde el 3 de enero, fecha en la cual Gloria Estrada comenzó a despachar, inició un régimen de terror laboral con los trabajadores. Nadie debe omitir su firma en el libro de asistencia, así pena de ser objeto de una anotación en la hoja de vida. De esta manera, podía salir de ellos con facilidad y ciñéndose a la norma.

A las 12 del mediodía de hoy, Gloria Estrada llegó al despacho de presidencia del concejo de Cartagena. Estaba como siempre, bien plantada y maquillada. Hermosa. Lucía un vestido de coctel partido en dos. Mangas largas y ceñido al cuerpo. Lo primero que hizo fue revisar el consabido libro de control de los empleados de libre nombramiento y remoción. Este libro, debe ser firmado por cada uno de los empleados a la entrada ya la salida de su horario de trabajo.

No apareció casi tiempo en su oficina. Cuando llamé a una fuente en el concejo para verificar la detención de Gloria Estrada, me dijo que «no podía ser cierto, porque había llegado a las 12» . Efectivamente, a la 1:30 de la tarde no estaba en la oficina. Ya el cuadrante de Manga la tenia capturada. 

¿El Cartel del sapo?

La policía, al parecer, recibió una información de que el vehículo donde se movilizaba Gloria Estrada era usado para transportar sustancias alucinógenas. De inmediato dieron luz verde al procedimiento. Interceptaron la camioneta que estaba enmascarada con propaganda electoral del partido Liberal. Eso sucedió en el barrio Manga. El automotor y sus ocupantes fueron llevados al CAI que se encuentra en esa jurisdiccion. En horas de la tarde, los tres detenidos fueron presentados ante un juez de garantía con el fin de iniciar el proceso penal correspondiente.

Quizás Gloria Estrada sea un paga pato. Quizás le pusieron una trampa. Pero hoy la policía la presenta como un trofeo, un positivo, en un momento en que la ciudad está en manos del hampa. Empero, al parecer, el pez gordo no es Gloria. ¿Quién será? ¿Fueron objetos de una trampa? ¿Qué intereses hubo para sapearlos? Vengo con esta pregunta más comprometedora: ¿Todo esto hace parte de la guerra del «Cartel de los Sapos» que azota a Cartagena?

Si el Cartel del Golfo asesinó al final del año pasado a un familiar y socio de un exconcejal de Cartagena en el marco de la guerra del Cartel de los Sapos , ¿qué conexión podría existir con esa cadena de hechos sicariales asociados al narcotráfico y microtráfico? ¿Por qué los pequeños capos de la droga, que manejaron el mercado de Cartagena, viven un período de gloria con la administración de William Dau Chamat ? Esta es una alcaldía zambiloca al frente de una ciudad caótica y decadente que viaja al abismo. ¡Socorro!

Próxima entrega: ¿Quién está detrás de la concejala?

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