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¿«Un mariquita empolvado» en palacio, y con el bate partido?

Por Lucio Torres
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LA PELEA DEL SIGLO
Al «mariquita empolvado» le salió su «tatequieto».

Algunas veces la falta de moralidad pública hace a los gobernantes un «mariquita empolvado» o pequeños trúhanes. Otras veces, son las dos cosas. Pero el caso de Cartagena merece mucha atención de la sociedad colombiana y de los organismos de control.

En el Palacio de la Aduana parece que quien despacha encarnara las dos cosas. Y con el bate partido. Que no es lo mismo. Payaso. Inepto. Malandrín. Quizás sean las palabras acertadas para describir su gestión de gobierno.

¿A quién le ha servido este truhán? Mientras le robaba el dinero a los pobres con gel a $49 mil el litro, el 65 por ciento de la población aguantaba hambre durante la cuarentena. Al tiempo que no le renovaba las OPS a honestos y consagrados trabajadores, le ratificaba el leonino y multimillonario contrato a los mismos MALANDRÍNES de la Ese Cartagena de Indias.

Él es un agente de los buitres que se aprovecha del poder para hacerse más ricos. Por eso es un «mariquita empolvado». Nos hizo creer que es el adalid de la transparencia. Es su antítesis. La familia Araújo le sirve de apoyo para recibir la protección de Duque. La Fiscalía y las otras entidades se hacen de la vista gorda.

Cynthia, su víctima

Pero es un mal sujeto. Ampara la corrupción. Lamentablemente, Cynthia Amador es una víctima de él. Ella le trabajó por $500 mil mensuales, a pesar de ser rico.  Ahora quiere darle lo que no le pagó en campaña. Pero con la plata ajena, suya y mia. ¡Es un miserable! Usa el erario para pagar deudas contraídas por su campaña. Se aprovechó de personas pobres, afro y poco educadas como Cynthia Amador. Asimismo engañó a los afros del litoral norte de Cartagena que los utilizó para demandar a los inversionistas de Aguas de Cartagena, el Banco Mundial y sus asociados con el emisario submarino. Parece que Dau negoció su puesto en Nueva York y las acciones en Aguas de Cartagena. Y ahora es alcalde.

Es un «mariquita empolvado», a la manera como lo entendemos en Barranquilla, Cartagena, o todo Caribe. Y no tiene ninguna connotación de género. Tampoco de discriminación sexual contra la población LGTBI. Los que tienen una opción sexual diferente merecen respeto. El escritor Jorge Álvarez Gardeazabal es orgulloso de ser homosexual. A mí no me consta que Dau lo sea.

Pero Álvarez le dió una respuesta a sus críticos que le recordaron su condición de gay:

William Dau es la caricatura de «El Flecha», el personaje del escritor David Sánchez Juliao. Si, caricatura. Dau es la deformación de «El Flecha». El bacán de hablado acompasado y rítmico. El que le pone metáfora a sus reflexiones populares.

«La Pelea del Siglo de Dau»

El símil de Dau es un monumento a la porquería. Su hablado refleja su esencia. Es la indecencia en pasta del lumpen. Sus palabras son vómitos nauseabundos. Más bien, William Dau Chamat se parece al personaje del video del mejor meme que se haya publicado de él. «La Pelea del Siglo de Dau» contra el concejo del Distrito reflejó lo que tenemos como alcalde.

Usar el lenguaje popular es muy válido. Me gusta el lenguaje del pueblo. Pero vulgarizarlo como lo hace el alcalde de Cartagena, no solo busca la solidaridad del lumpen sino de todos los malandrines disfrazados de impolutos.

Un «mariquita empolvado» en la Aduana

Los actos públicos del alcalde reflejan su vida privada. Pero un gobernante no tiene vida privada. Su vida debe ser pública. Dau tiene una vida secreta que lo atormenta. Su cerebro parece que estuviera secuestrado por la adicción a las drogas. Sus «pendejadas» lo hace ver como un payaso. ¿Acaso no es un payaso gobernante? ¿o gobernante payaso?

A la Aduana han llegado alcaldes de toda pelambre. El de turno reúne lo que una sociedad decente no puede tolerar. Él representa al lumpen de Bocagrande. A la élite degradada. El lumpen de élite, a pesar de haberse educado en los mejores colegios y universidades privadas, es lo que es. No pudo entrar en la universidad pública.

Por eso odia a la Universidad de Cartagena. Sus padres pudieron pagarle los estudios en el exclusivo Colegio George Washington de Cartagena. Aquí se educaron los buenos y los malos de la élite hegemónica de Cartagena.

Y estudió derecho en la Universidad del Rosario. No se se sabe si él pasó por la universidad o la universidad pasó sobre él. ¿Cómo entró en esta exclusiva universidad donde se educan los de la élite dominante? ¿No se la pasaría metiendo perico como lo hacía en Bocagrande cuando venía a pasar vacaciones, según el decir de sus amigos de juventud? La dignidad de alcalde no le quita su real catadura.

Pendejeando

Tatuaje de preso. Pendejeando en la playa. Cortesía.

No obstante, este «mariquita empolvado» anda pendejeando. Le gusta pendejear. Y no crean que es un tonto. Tiene cara de maricón (pendejo) pero no lo es. Es muy inteligente para la maldad. Tiene una mente de criminal. Y una mente para los negocios. Le gusta mucho el dinero. Es astuto. Audaz. Manipulador. Tiene comportamiento de lumpen.

Se hace la víctima para encontrar solidaridad. Es un artista para robar como «los cosquilleros». Son distractores profesionales. Experto en el engaño y la maroma. Tal como los rateros de buses urbanos que apretujan, empujan, mientras meten los dedos en el bolsillo de su vecino para sacarle el billete. Y si los descubren, lloran. Y son capaces de gritar «cojan al ladrón», señalando con su índice a otro.

Es un gobernante cínico. Esto es Dau. Defiende y justifica los actos corruptos cuando son de él o de sus amigos, como el caso de la pobre Cynthia. Es implacable contra las víctimas de sus calumnias. Sabe que en Colombia calumniar e injuriar se resuelve con falsas retractaciones. Por eso calumnia una y mil veces.

Y en una sociedad decadente, esclavista, como la de Cartagena, esto gusta. Las élites cartageneras, de la cual Dau es reflejo de ellas, usaban la calumnia y la injuria en la colonia para acabar con sus supuestos enemigos. Luego, las víctimas, eran apresadas por la Santa Inquisición. Así le sucedió a centenares de personas inocentes que fueron sometidas por la Inquisición. Algunas fueron ahumadas en las llamas de la infamia.

Dale poder al poder

Si los cartageneros realmente eligieron a William Dau, le dieron poder al poder. ¡Es un buitre! Lo advertimos antes de las elecciones. Él ha sido un fraude. Es un fraude en sí mismo. Representa el poder de los poderes: el poder financiero. Siempre ha sido un empleado de los gringos: Cerrejón, Exxon, Occidental Petroleum co, Oxy Colombia, BlackTon Group, Cleary Gottlieb Steen & Hamilton.

Y ahora cayó —como buitre a su presa— en la Aduana. Pobre Cartagena. A Campo Elías Terán y a Manolo Duque no le soportaron ni el 5% de lo que le hemos soportado a este malandrín de 7 suelas. ¿Por qué? Dau es de la élite. Y tuvo el poder suficiente para comprar a la izquierda unida representada por el opositor mayor, David Múnera, heredero del senador Jorge Enrique Robledo, próximo candidato a la presidencia del Polo.

Es accionista de Aguas de Cartagena. Y, aunque vendió sus acciones, ahora es el cómplice para que sigan saqueando a la ciudad a través de las transnacionales. Dijo que la presidencia la asumía otro, su Secretaria General. Pero lo vimos sentado en la junta directiva presidiendo la reunión. Es un buitre tras la carroña. Él no esta solo. Tiene a una élite que quiere más plata.

Un «mariquita empolvado» en el Palacio de la Aduana. En cartagena somos como las moscas, vomitamos ácido para ablandar la comida. Fue un ácido tener un mandatario de las características de William Dau Chamat. Pero sirve para que nos pellizquemos. Que para salir de la mala situación no tenemos que lanzarnos al precipicio. Estamos en el precipicio con este «mariquita empolvado» Pero más marica hemos sido nosotros que lo elegimos y lo soportamos. ¿La solución? La revocatoria.

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