La Fiscalía escuchó a Olmedo y Sneyder, Petro se victimiza y González en silencio. Aquí cuando Olmedo López tomó posesión ante el presidente y Carlos Ramón González./Presidencia
La Fiscalía escuchó a Olmedo y Sneyder sobre la UNGRD. Petro se victimiza y González en silencio. Aquí cuando Olmedo López tomó posesión ante el presidente y Carlos Ramón González./Presidencia

La bola de nieve de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y de DesastreUNGRD, sigue creciendo y amenaza otra catástrofe moral para el gobierno nacional compartido. Hoy, la Fiscalía escuchó a Olmedo López y Sneyder Pinilla, exdirector y exsubdirector de esa unidad, respectivamente. Mientras, por la noche, el presidente Petro en su alocución, lamentó el hecho. Se victimizó y pidió a la Fiscalía que investigue los últimos 8 años de gestión de la UNGRD. Lo cual, sin duda, es una bola inmensa de humo que distrae lo esencial que sucede ahora con la corrupción de su gobierno. En tanto su principal presunto implicado, Carlos Ramón González, se mantiene en silencio.

Si la opción de tumbar a Petro existiera, como lo reiteró en su declaración presidencial de este 7 de mayo, que es improbable, no nace de sus enemigos políticos sino de los propios errores del gobierno. Ese temor, hoy, es una pieza maestra de su relato de la realidad para concitar apoyo y neutralizar a las élites económicas hegemónicas que se han enriquecido durante su mandato, según la revista Forbes.

En consecuencia, si no hay autocrítica, jamás habrá cambio de rumbo. En vez de seguidores, el jefe natural de la Colombia Humana y del Pacto Histórico, necesita líderes con los ojos abiertos, no para construir relatos fantásticos de la realidad, sino acciones de Estado. Si el gobierno de Petro se cae, será por su propio peso.

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La pregunta fundamental sobre la UNGRD

Gustavo Petro y Carlos Ramón González, una llavería de vieja data. Ahora los une el dolor con la UNGRD./X
Gustavo Petro y Carlos Ramón González, una llavería de vieja data. Ahora los une el dolor con la UNGRD./X

No obstante, llegará al final de su mandato, porque a los mismos grupos dominantes no le conviene su prematura caída. Además, tendrían siempre una amenaza con la marca Petro, quien sabe victimizarse muy bien como lo hizo cuando la Procuraduría de Alejandro Ordoñez lo tumbó injustamente de la alcaldía de Bogotá. Esta lección la conocen perfectamente las elites hegemónicas. Ellas no estarían dispuestas a soportar el eterno discurso de Petro de que “no lo dejaron gobernar”. Si lo tumban, lo victimizarían y mantendrían su caudal de seguidores que siguen su relato. Es decir, que la victimización sería el arma defensiva del presidente Petro.

Por tanto, esa es la conclusión a la que se llegaría después de 18 meses de malabares de su gestión político-administrativa. Han dado tanta papaya que sus contrarios la usan para desgastarlo y llevarlo disminuido a las elecciones del 2026 para que retorne la derecha más recalcitrante de Colombia. El escándalo de la UNGRD debe interpretarse en ese sentido.

A pesar de su alocución, el presidente Petro no respondió la pregunta fundamental. ¿Se usó plata de los niños wayúu para que las reformas fueran tramitadas sin contratiempo por los presidentes de las dos corporaciones del congreso?

En la lógica del presidente Petro no se podía esperar de su declaración multimedia un mea culpa en forma clara, concisa y breve. Por el contrario, observamos una larga justificación en el sentido de que la izquierda no está exenta de corrupción. Claro que no está, porque la formación del Ser riñe con los métodos y la filosofía de que el fin justifica los medios. Y esta filosofía la practican los líderes y jefes de los partidos políticos del mundo de la derecha como de la izquierda.

Contexto filosófico

En ambos bandos existen ejemplos elocuentes de esta filosofía de que el fin justifica los medios. Y González Merchán es un fiel seguidor de esa filosofía política.

Si hacemos un paneo en la historia reciente del mundo encontramos un hecho atroz que comprueba la atrocidad de esa filosofía. En el siglo XX Adolfo Hitler (Alemania) y José Stalin (Rusia) marcaron la historia del genocidio, el autoritarismo, el totalitarismo y el culto a la personalidad de derecha y de izquierda. Cada uno de ellos deliraban por transformar el mundo a imagen y semejanza. Con ese delirio, arrastraron a millones de seguidores que se transformaban en pequeños hitleres y stalines y se inmolaban por ellos.

Al mismo tiempo, llevó a la humanidad a uno de los holocaustos más grande de la historia. Se calcula que más de 80 millones de muertos (el 2% de la humanidad) produjo el delirio de grandeza de esos dos grandes líderes de la derecha y de la izquierda. Y los partidos comunistas del mundo nacieron inspirados en el marxismoleninismo de José Stalin que llegaba del Kremlin.

En el caso latinoamericano, citemos la Revolución Cubana y su líder Fidel Castro Ruz. El Héroe de Angola, el general de división del Ejército Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia se inmolaron por la Revolución. Ellos fueron fusilados por Fidel Castro “acusados” de participar en el tráfico de estupefacientes con el Cartel de Medellín y de traficar diamantes y marfil cuando estuvieron en la misión militar de Cuba en Angola. Pero, lo que el común de la gente de Cuba y el mundo no sabía, era que el producto de esas actividades ilícitas tenían un único destino: las finanzas del Estado cubano que atravesaba por su período especial de escasez y hambruna. Y si eran descubierto, deberían ser sacrificados. Es la verdadera razón por la cual esos héroes se inmolaron bajo la falsa consciencia, supuestamente, de hacer algo más grande que ellos mismos: sostener la revolución y a sus comandantes Fidel y Raúl Castro.

De la Yidispolítica a la UNGRD

Que este hecho de la UNGRD suceda en el régimen neobonapartista que se prolongó hasta el presidente Iván Duque, es una conducta lógica, pero muy reprochable. Citemos el caso de la Yidispolítica donde se inmolaron los ministros Sabas Pretelt de la Vega y Diego Betancourt Palacio. Además (coincidencia) el director del DAPRE de Álvaro Uribe, Bernardo Moreno Villegas y la directora del DAS (otra coincidencia con el DNI), María Pilar Hurtado. ¡Todos condenados!

No obstante, que ocurra un caso similar en el gobierno del cambio, no tiene ninguna presentación. Todo el discurso del presidente Petro construido a lo largo de 30 años de lucha parlamentaria y que él recordó en su alocución de hoy se cae a pedacito en el mundo de su real gestión gubernamental. Se podría decir, sin exageración alguna, que su alocución es una pieza brillante de la construcción de un relato que falsea la realidad de su gobierno compartido. Hasta ahora, es un fracaso total como su propuesta de paz. Uno le hunde el dedo en cualquier parte, y lo que sale es pus. La lista es larga. La UNGRD es solo la puntica de la lanza de la corrupción que golpea el corazón del gobierno compartido de Petro con las mismas élites que él mismo combatió en sus 30 años de parlamentarismo.

“La izquierda no está exenta”

Por ende, no solo es un caso particular y aislado de la UNGRD. Mucho menos un problema que data de la administración del primer presidente progresista y de izquierda colombiana. ¡No! La corrupción galopante es consuetudinaria y endémica de las estructuras del Estado. Un estado instrumentalizado para expoliar las finanzas de la sociedad para uso particular de las élites dominantes del capitalismo sanguijuela. Se incluye a las élites de izquierda con su donaire pequeñoburgués, que en los años 70 y 80 planeaban sus ideas conspirativas en el alto Chicó de Bogotá, mientras se fumaban su tabaco de marihuana.

Algunos de esa élite de izquierda se la fumaban verde cuando en ese delirium tremen planeaban acciones espectaculares como la toma de la embajada de República Dominicana, el juicio al presidente Belisario Betancur o el juicio al presidente de la Central de Trabajadores de Colombia, el cartagenero Raquel Mercado, quien fue secuestrado, torturado y finalmente asesinado el 19 de abril de 1976.

El caso concreto: la conducta de González

La pregunta que se hizo al inicio de este análisis, por tanto, responde al núcleo del nuevo escándalo que tendría un determinador directo: Carlos Ramón González Merchán, director del Departamento Administrativo de la PresidenciaDAPRE en la época de los hechos. Y todo, porque los principales delatores apuntan su dedo acusador hacia el cofundador del partido Alianza Verde. Un cuadro político de 45 años de experiencia que pasó por disímiles experiencias. Desde conspirar contra el Estado, en sus viejas andaduras de guerrillero urbano, hasta involucrarse en la real política de la triquiñuela al lado del Tuerto Gil, condenado por la parapolítica y por corrupción política en Santander.

Vale decir, que González Merchán no es un funcionario advenedizo como Olmo López o el mismo Sneyder Pinilla. Ese no es el caso. Por el contario, es una persona de extrema confianza del presidente, cuya relación data de los años 80 cuando militaron en el M/19 y fueron elegidos representantes a la cámara después del 91.

En fin, tanta es la confianza del presidente Petro a González Merchán que salió del DAPRE para liderar un proceso de centralización de toda la inteligencia del Estado colombiano. Actualmente ostenta la dirección de la Nacional de Inteligencia DNI.

Como es evidente, tampoco este cargo no se le deja a un novato ni tampoco a un funcionario paracaida, arribista y escalador como la mayoría de los altos funcionarios que llegó al gobierno compartido de Gustavo Petro. Un gobierno que en teoría dice que su poder emana del constituyente primario. Pero que en la práctica responde a intereses de la hegemonía dominante, a la manera como lo interpreta el teórico marxista italiano Antonio Gramsci, asesinado por el fascismo de Mussolini.

Las reformas y los sobornos

En aquellos turbulentos días de septiembre, los políticos estaban como caimán en boca e’ caño: con las fauces abiertas esperando cualquier ser vivo que cayera. Necesitaban cash money. Sandra Ortiz, «la Mona» de las tulas, se prestó para ser mensajera. ¿De quién? Ella representaba al alto gobierno en las regiones del país. Como González fue jefe de Alianza Verde, tenía una excelente relación con Ortiz. No tenían notarías como en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez con la Yidispolítica donde las cambiaron por votos.

Pero, Sandra Ortiz, tenía un buen enlace entre el ejecutivo y los parlamentarios, porque tramitaba acciones políticoadministrativas para las regiones. Los políticos necesitaban financiar sus candidatos. Y el gobierno requería que le aprobaran las reformas y demás proyectos. Se encontró el hambre con la comida.

“Para nadie es un secreto que en el Senado y la Cámara (…) se lleva la agenda legislativa (…). Tienen que empezar a cumplirles a las dos cabezas (…) que citan y organizan los debates, y las leyes empiezan a funcionar. Sé que estaba la reforma pensional en juego, la reforma a la salud en la Cámara, sé que estaba un tema de algunos empréstitos del Ministerio de Hacienda, un tema del Ministerio de Minas, porque el país iba a quedar en racionamiento (…)”.

Dinero por reformas, tal sería el trueque mercantilista que se daría en este nuevo episodio de UNGRD para facilitar el tránsito de las reformas sociales de Petro que mucho dolor de cabeza le ocasiona. Son proyectos contaminados. Lo mejor que debería hacer el presidente Petro es recoger sus proyectos de reformas y dedicarse a gobernar con los instrumentos que tiene.

Todavía le queda el segundo tiempo de este partido que va perdiendo. Son dos años que le queda a su gobierno compartido. Un gobierno que no levanta cabeza, muy a pesar de colocar fichas que son de su extrema confianza como Carlos Ramón González Merchán. Petro no necesita seguidores incondicionales. Petro necesita líderes políticos que inspiren y que lo ayuden a gobernar con lo que tiene.

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