
En toda gran intriga hay un instante en el que la verdad ya no está oculta: está detenida. Después de cuatro años de ocurrido el complot contra Gloria Estrada, presidenta del concejo de la época, el crimen sigue impune, pese a la vinculación de dos altos oficiales de la Policía Nacional. Este instante tiene nombre propio: Fiscal Dora Patricia Cáceres.
Si. Ya pasaron cuatro años del más grave montaje judicial cometido contra una lideresa política en el distrito de Cartagena. La Fiscalía no ha tocado al cerebro del crimen, pese a que los autores materiales ya fueron identificados, imputados y parcialmente confesos. Alexander Mercado, Esleider López y Yosman Orozco Benavides son los agentes que participaron en el operativo. El intendente Barbosa, amigo del mayor Gustavo Bueno, llegó de paracaída a leer los derechos de los detenidos en en una supuesta flagrancia. ¿Esta es nuestra justicia, señora directora de fiscalía de Bolívar Elizabeth Gómez Mejía?
Lo que ocurrió el 14 de enero de 2022 no fue un error policial. Fue una operación criminal con guion, financiamiento y mando.
Y alguien lo escribió. ¿Quién lo hizo?
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El complot y su escena

Una tarde soleada en Cartagena de Indias. Como solía suceder, Gloria Estrada se montó en la camioneta de su marido después de salir del recinto del concejo.
A la 1:03 p. m., bajando el puente Román, en la entrada a Manga, una camioneta blanca forrada de propaganda roja que decía “Lido García al senado Partido Liberal” pasó rauda con cuatro personas. Dos adelante y dos atrás. La detuvieron en un retén fantasma que no estaba en ningún plan oficial de servicio.
Los agentes de policía estaban rondando desde las 12 del mediodía. El complot apenas comenzaba. ¿Por qué estaban mucho tiempo allí? ¿Dónde estaban los controles automáticos para el control de sus propios agentes? ¿Por qué no funcionó la Sala CIEPS (Centro de Información Estratégica Policial Seccional) que es el “cerebro” de la policía? ¿Quién la operaba?
Dentro iban:
- Gloria Estrada, presidenta del Concejo de Cartagena.
- Martín Barreto, su compañero sentimental.
- Alirio Villamizar.
- Un cuarto ocupante que jamás fue judicializado.
Minutos después, el agente Alexander Salas “encuentra” en el vehículo un kilo de cocaína degradada. Se presume que lo tenía en su chaleco antibala e hizo creer que lo había encontrado. El complot estaba consumado.
Pero algo no encajó que nos llamó la atención en ese momento:
- La droga no tenía huellas de los ocupantes.
- El vehículo había sido manipulado.
- El procedimiento violó protocolos básicos.
- El supuesto kilo de coca pasó de mano en mano. Hasta el agente Mercado se lo dio a la concejala Estrada.
Lo que debía ser una captura legítima se convirtió, con el paso de las horas, en algo mucho más inquietante: Una escena prefabricada. O sea, un burdo montaje.
VoxPopuli Digital rompe el relato oficial
Mientras otros medios locales y nacionales repetían el parte policial, VoxPopuli Digital hizo lo que la justicia tardó años en aceptar: investigó.
Y lo que encontró fue sorprendente. Todo indicaba que el complot era un éxito, mientras sus autores celebreban en una casa de Barcelona de Indias, de Cartagena:
- Policías del operativo confesaron que la droga fue sembrada.
- Hubo dos policías que se negaron a participar en el operativo pese a que le estaban ofreciendo $15 millones. Uno de ellos, al parecer, se suicidó. Al otro lo echaron injustamente de la policía.
- Existieron reuniones previas para montar el procedimiento. Según evidencias, una de ellas fue en la casa de Pedro Aponte en Barcelona de Indias y otra en el apartamento del hoy exconcejal Luis Cassini (zar del PAE y del ICBF. Espere el seriado) donde éste contactó al capitán Tanganá y se lo pasó a Pedro Aponte.
- Hubo pagos y promesas. Según testimonios de policías, se pagó por el delito. O sea, la Policía era el mismo sicario.
- Y alguien fuera de la Policía ordenó y financió la operación.
Así nació el nombre que hoy retumba en los pasillos judiciales:
“El hombre de atrás”
No un agente.
No un patrullero. Es un poder civil que usó a la Policía como arma.
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La verdad que la Fiscalía sí probó

La Fiscalía logró algo fundamental: demostrar que Gloria Estrada y Martín Barreto eran inocentes. Pero esto no bastaba.
La justicia concluyó que:
- Todo fue un burdo montaje donde las verdaderas víctimas eran los ocupantes de esa camioneta blanca que le trajo mala suerte a su propietario: Martín Barreto.
- Abuso de autoridad. Se instrumentalizó a la policía para el crimen contra una mujer, servidora pública y protegida.
- Se configuró un concierto para delinquir.
La hipótesis de VoxPopuli Digital fue comprobada posteriormente. Los policías fueron imputados. Un capitán fue vinculado. Un mayor que se contradice para ocultar la verdad, por lo que será imputado dentro de este crimen.
Pero el expediente se detuvo justo donde empezaba a volverse peligroso. Cuatro años después, la mejor noticia sobre este caso era conocer la decisión de la Fiscalía. ¿Qué intereses de políticos mantienen paralizada a Dora Cáceres? No lo sabemos. Pero lo descubriremos.
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La investigación se congeló

Como se sabe, toda operación criminal tiene tres niveles:
- Los ejecutores (los policías del retén)
- Los coordinadores (los oficiales que diseñan el operativo)
- Los autores intelectuales (los que lo ordenan y pagan)
La Fiscalía avanzó hasta el segundo nivel. Y ahí… se detuvo. Nadie ha sido imputado como autor intelectual. Nadie ha sido acusado de financiar el montaje. Ninguno ha respondido por haber usado al Estado como sicario político.
La pregunta que quema
¿Por qué? ¿Por qué, con audios, confesiones, reportes internos y vínculos documentados, la Fiscalía no ha cruzado la última puerta? Porque detrás de ese umbral no hay solo un delito.
Hay un nombre con poder político en Cartagena. ¿Quién es ? O mejor: ¿Quiénes son?
Y tocarlo significaría admitir que:
La Policía Nacional fue convertida en instrumento de persecución contra la presidenta del Concejo. Así como cuando la justicia la instrumentalizaron para perseguirme por atreverme a cuestionar su corrupción. O fue instrumentalizada por el pastor Miguel Arrázola para castigar mi coraje.
Eso sacudiría el sistema.
La fiscal ante su propio espejo
La fiscal Dora Patricia Cáceres tiene hoy en su escritorio una decisión que define su legado: O deja que el caso muera en imputaciones menores,
o revela quién escribió el guion del crimen.
Porque el expediente sí lo dice. Solo que nadie lo quiere leer en voz alta. ¿Lo haremos nosotros?
La vista al “hombre de atrás”
En toda gran novela de misterio hay un momento previo a la revelación final.
El lector ya sabe que el criminal está en el recinto del concejo de Cartagena. Tiene la complicidad de políticos poderosos ¿y de la Fiscalía? Solo falta que alguien señale. ¿Dora Patricia lo hará?
En Cartagena, el asesino del honor de Gloria Estrada sigue sentado entre los poderosos. ¿Es algún concejal?
Espere la segunda entrega de este hecho que en otro país causara un caos y, por ende, una transformación en la política, la justicia y la misma Policía Nacional.
VoxPopuli Digital hará lo que la Fiscalía no ha hecho:
Presentar las evidencias que podrían desenmascarar al “hombre de atrás”.