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Primera Semana Santa de «Pacho» Ricaurte en la cárcel

Por Lucio Torres
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La captura de Pacho Ricaurte
Pacho Ricaurte en la cárcel. No fue otro su destino después de ser acusado por la fiscalía y condenado por el juez Decimo Penal del Circuito de Bogotá. Cortesía.

¿Cómo será la primera Semana Santa en la cárcel de la Picota de una persona que llegó a la cúspide que cualquier juez de la República desearía llegar? Son 19 semanas santas que debe permanecer en la cárcel el expresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Francisco Javier Ricaurte Gómez.

El juez Decimo Penal del Circuito de Bogotá, Guillermo Adame Suárez, tomó esa decisión luego de sopesar la investigación adelantada por la Fiscalía. El ente lo acusó de dirigir una organización criminal entre 2013 y 2016, la cual bautizó como el «Cartel de la Toga»

Pacho Ricaurte en la cárcel ¿y los otros?

Igualmente, la Fiscalía acusó como integrantes de esa organización criminal al exmagistrado Leonidas Bustos, al exfiscal anticorrupción Gustavo Moreno, al abogado Leonardo Pinilla y al exmagistrado de la Sala Penal Gustavo Enrique Malo Fernández. Según el ente investigador, la organización actuaba para direccionar procesos penales a cambio de dinero.

¿Los otros togados, implicados en este proceso, sufrirán la misma suerte de Pacho Ricaurte en la cárcel? ¿Cómo enfrentarán el escarnio público?

¿Qué le pasó a «Pacho»?

¿Qué estará pensando Pacho Ricaurte en la cárcel? Aquí cuando entraba a la Fiscalía.

Francisco «Pacho» Ricaurte es conocido en Cartagena como un hombre discreto, recto y de respetuosos modales. Algunos todavía lo recuerdan como aquel joven citador y escribiente del  Juzgado Segundo Superior de esta ciudad. No se metía con nadie. Era callado y muy diligente. Unos dicen que era tímido.

«¿Qué le pasó a Pacho?». Es la pregunta que se hacen algunos que lo conocen desde esa época. «¿Es víctima o victimario?». «¿Cayó en la trampa de la corrupción?». «¿Es una zancadilla de los poderosos del país que se sintieron afectados por su actuación en la CSJ?». «¿Es otra víctima del brazo largo de Álvaro Uribe o de los hermanos Vargas Lleras?». 

Para los cartageneros era de mucho orgullo tener a dos magistrados de las dos altas cortes asumiendo grandes retos y llegar al sitio más alto, ser presidente de esos tribunales. Francisco Ricaurte Gómez fue presidente de la CSJ en 2008.

En tanto que Humberto Sierra Porto, como magistrado de la Corte Constitucional, jugó un papel muy destacado en el control constitucional. También fue presidente de ese tribunal en el mismo año que su paisano Ricaurte lo era de la CSJ.

Los magistrados y Uribe

«Pacho» Ricaurte llegó a ser presidente de la Corte Suprema de Justicia muy joven. Tenía 45 años cuando llegó como magistrado. La presidencia de Uribe lo consideró como el autor intelectual de un bloqueo a la elección de la barranquillera Margarita Cabello como Fiscal General. De manera que durante año y medio Guillermo Mendoza Diago debió fungir como fiscal encargado. 

Desde que presidencia cambió la terna, la CSJ hizo la respectiva elección de fiscal y fue elegida Vivian Morales con 14 votos, la misma cantidad que recibió Cabello. Recordemos que en ese entonces, Uribe a través Cambio Radical aspiraba a tener fiscal con Margarita Cabello, tal como Iván Duque tiene hoy el combo completo: fiscal, procuradora y contralor.

Uribe estaba molesto con la Corte Suprema de Justicia por muchas razones. La principal, inició el proceso conocido como la parapolítica con las investigaciones lideradas por el magistrado auxiliar Iván Velásquez Gómez. Uno de los primeros senadores del uribismo en caer fue su primo hermano Mario Uribe.

En tanto que Humberto Sierra Porto (2010) fue el magistrado que presentó ponencia negativa a la segunda reelección del presidente Uribe que pretendía perpetuarse en el poder.

En cuatro meses y 18 sesiones la Corte Constitucional fue más allá de la tesis de Sierra Porto, quien consideró inconstitucional la ley 1354 de 2010 por razones de formas. Recordemos que la ley fue concebida para reformar el «articulito de Uribe» con la compra con dádivas de los votos de Yidis Medina y de Teodolindo Avendaño. La Corte dijo que el congreso no tiene facultades para modificar preceptos básicos de la Constitución Nacional. Volvía añicos los pesos y contrapesos de la democracia e igualmente sometía a la justicia y a los diferentes poderes públicos.

¿Se torció Pacho?

Mientras Humberto Sierra Porto hizo como las tangas, buscó tierra alta. Voló y se convirtió en magistrado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Así como también lo hizo el magistrado auxiliar autor intelectual del proceso de la parapolítica, Iván Velásquez Gómez. Ellos sabían que se habían metido con los seres humanos más poderosos del país. No podían seguir dando la lora en este país lleno de todo tipo de trucos, crímenes y exterminios. Tenían que salirse de ese círculo demencial.

Pero «Pacho» no siguió el ejemplo de Sierra y de Velásquez. Todo lo contrario. Si el «todopoderoso» Uribe no quería desprenderse del poder político al hacerse elegir senador, «Pacho» se hizo elegir  magistrado del Consejo de la Judicatura. Error. 

Efectivamente, en el 2014 se ratificó el fallo del Consejo de Estado que declaró nula su elección como magistrado del Consejo de la Judicatura. Desprovisto de ese poder, comenzó la caída libre de «Pacho». Tres años más tarde fue acusado por la Fiscalía de ser el cerebro del «Cartel de la Toga». Y siete años más tarde, yace inerme en una celda de la Picota de Bogotá.

Pacho Ricaurte en la cárcel

Cuatro año después de destaparse uno de los hechos más grande de corrupción del poder judicial de las altas cortes, «Pacho» está en la cárcel. Su contrincante, el expresidente Uribe, por el contrario, fue protegido por la Fiscalía. Y no hay que ser un oráculo griego para adivinar que será absuelto de cualquier responsabilidad.

¿Quién visitará en La Picota a Pacho Ricaurte en esta Semana Santa? Es una semana de pasión. Un sufrimiento que comenzó cuando la Fiscalía lo acusó de ser el cerebro del Cartel de la Toga con un testigo estrella, su vale (amigo) y viejo socio de bufete, Gustavo Moreno, exfiscal anticorrupción, un corrupto que se disfrazó con la toga de la justicia.

Pero en realidad, Gustavo Moreno, quien llegó a ese cargo por Cambio Radical, se estaba poniendo la Toga del Diablo, al decir del escritor y abogado Senén González Vélez. ¿Cuántos jueces de la República hoy lucen con la Toga del Diablo?

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