logo Vox populi voxpopuli.digital
Análisis Opinión Mi Ciudad Mi País Crónica

En Colombia ¿Golpe de estado o gobierno transicional?

Por Lucio Torres
Comparte este artículo:
La juventud es la fuerza social que evitaría el golpe de estado. Cortesía

¿Golpe de estado o gobierno transicional? En las calles colombianas el movimiento de masas exige la renuncia del presidente. Pero más que ello, está exigiendo terminar con el régimen neobonapartista dominante. ¿Qué pasará si renuncia el presidente Iván Duque? ¿Lo sucedería Martha Lucía Ramírez con las fuerzas militares y la policía nacional? O ¿Se crearía un gobierno provisional con un programa de transición que responda al clamor del Paro Nacional?

Hace 14 días hablamos de que se estaba consolidando un autogolpe de Estado desde el seno mismo del Centro Democrático. ¿Cómo? Con la concentración de los poderes públicos en el presidente. Ya tenían casi todas las instituciones, Fiscalía, Procuraduría, Contraloría, Defensoría del Pueblo y el congreso de la república. Les faltaba el poder judicial. Pero después que los presidentes de las altas cortes fueron a palacio para respaldar a Duque frente al Paro Nacional, se perdió toda posibilidad democrática de buscarle una salida a la crisis.

Golpe de Estado Blando

Paro Nacional 20M. Golpe de estado o gobierno de transición. Cortesía César Melgarejo..

Iván Duque y el Centro Democrático, realmente han ejecutado un golpe de Estado Blando.  Pero nunca sospecharon que el Paro Nacional llegara a tal dimensión. Ese consenso Interoligárquico e interinstitucional, Duque lo está combinando con un tratamiento violento contra los movimientos sociales. Cómo no tiene contrapeso legislativo ni jurisdiccional, puede utilizar con más arbitrariedad a las fuerzas represivas del Estado. Esto no se había visto ni siquiera en los momentos más poderosos del presidente Uribe Vélez. Con este poder ya concentrado, Duque viola la Carta Democrática Interamericana. 

El jefe de Estado aseguró de facto un autogolpe. Pero no aplastó al movimiento social. Por el contrario, la protesta se generalizó y se extendió en todo el país. Es decir, que el golpe de estado no lo consolidaron. Para hacerlo, debe pasar por la derrota al movimiento que está en ascenso.

Al cumplirse el día 22 del Paro Nacional, la situación pone sobre la agenda política esa clara disyuntiva que señalamos al principio. ¿Golpe de Estado o gobierno de transición?

Viola la Carta Democrática

Al concentrarse los poderes públicos en torno al presidente, la democracia queda reducida a una autocracia. Es un poder absoluto. De esta manera se produce un autogolpe de estado. El presidencialismo se extiende y se intensifica hasta conseguir el consentimiento de las cabezas de los demás poderes. Cuando la democracia se ve amenazada por este hecho, el Secretario General de la OEA puede verificar las denuncias con el permiso del gobierno de Duque:

«Cuando en un Estado Miembro se produzcan situaciones que pudieran afectar el desarrollo del proceso político institucional democrático o el legítimo ejercicio del poder, el Secretario General o el Consejo Permanente podrá, con el consentimiento previo del gobierno afectado, disponer visitas y otras gestiones con la finalidad de hacer un análisis de la situación. El Secretario General elevará un informe al Consejo Permanente, y éste realizará una apreciación colectiva de la situación y, en caso necesario, podrá adoptar decisiones dirigidas a la preservación de la institucionalidad democrática y su fortalecimiento».

Artículo 19 de la Carta Democrática.

Por esa razón es importante y urgente exigir la verificación del cumplimiento de la Carta Democrática en Colombia. Ese pedido debe hacerlo las organizaciones sociales al Comité Permanente de la OEA o al Secretario General. La situación amerita una intervención inmediata para constatar las denuncias que se está haciendo sobre la violación de la carta Democrática de la OEA.

¿Golpe de Estado o gobierno transicional?

Para el régimen neobonapartista consolidar el golpe de estado sería una salida a la crisis política. Esto significaría derrotar el movimiento social en ascenso. Argumentaría la defensa de la «democracia colombiana». Sin embargo, es necesario hacerse varias preguntas para despejar esa hipótesis. ¿Quién personificaría a ese salvador que el eje dominante presentaría para conjurar el caos? Como el Centro Democrático y su jefe Álvaro Uribe concentran el poder político con las élites tradicionales y emergentes, podrían estar buscando desesperadamente una figura que se erija como salvadora. ¿Quién sería esta figura?

¿El ministro de la defensa? ¿El Ministro del Interior? ¿El comandante de las fuerzas armadas? ¿El director nacional de la policía? Ninguno de esos nombres es tan allegado al principal exponente del régimen neobonapartista, Uribe Vélez. No se arriesgarían colocar como salvador a un militar. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, no se lo permitiría. Conociendo como se conoce el actuar del uribismo, apelaría a un proceso que diese apariencia de democrático e institucional.

La carta que el uribismo tiene es paradójicamente Martha Lucía Ramírez, vicepresdenta de la República. ¿Por qué? Cómo vicepresidenta, puede asumir el poder si Duque renuncia. Entonces, supuestamente no habría ruptura institucional. Por otro lado, ella cuenta con el apoyo de las diferentes vertientes de las élites políticas. Pero es la reina de los militares. Este reinado lo logró siendo ministra de la defensa. Recordemos que fue ministra del presidente Andrés Pastrana. Luego, cuando ganó Uribe Vélez, éste la nombró en el ministerio de la Defensa. En ese cargo le dio mucho poder a las fuerzas militares. Y le aumentó el presupuesto a las diferentes armas.

De igual manera, introdujo la filosofía de estimular la operatividad militar con premios por cada parte positivo. Y premios a los «delatores del terrorismo». Esta fue la política que generó el fenómeno criminal de los falsos positivos. El hecho de que la nombren Canciller podría interpretarse como un hándicap para su aspiración a la presidencia. Pero en realidad es el distractor para justificar su regreso como salvadora de Colombia. ¿O es un temor de Duque para evitar que Martha Lucia Ramirez conspire contra él?  ¿A quien prefiere Uribe?

¿Qué debemos hacer?

Si los de arriba tocan el acordeón ¿qué hacemos los de abajo? ¿Bailar? ¿O tocar nuestra propia música?

Primero. El Comité de Paro Nacional debe convocar a asambleas regionales para ir construyendo consenso popular. Esto permitirá el surgimiento de un gobierno provisional representativo y transitorio. Es importante que participen todos los sectores sociales y democráticos del país. Y se dote de un programa de transición para unas elecciones libres y democráticas y un plan de emergencia social.

Segundo. Se debe escoger una delegación para solicitarle al Secretario General de la OEA su intervención inmediata en Colombia para que verifique si se está cumpliendo la Carta Democrática. Estas dos acciones permitiría una salida consensuada y democrática la crisis políticas.             

La primavera llegará a Colombia. El Paro Nacional deberá derrotar el autogolpe de Estado.

Te puede interesar:

En Colombia, nada será igual después del 28A (III)

En Colombia, las jornadas de abril-mayo anuncian la primavera (II)

Un Paro Nacional que ni el «venon» lo detiene

Comparte este artículo: