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El viernes 28 de mayo, un mes después de iniciado el Paro Nacional, se destapo sin ninguna vergüenza de parte de este gobierno la estrategia del asesinato, desaparición y tortura de la juventud empobrecida que ha tenido la osadía de levantar su voz y de reclamar sus derechos.

Decenas de muertos, cientos de heridos y desaparecidos, mujeres violadas como resultado de la violencia policial en las calles colombianas. Estas cifras son solo un reflejo de lo que ha acontecido al amparo del recrudecimiento de la brutalidad de la fuerza pública en los últimos días.

El fusible de Duque se quemó. En efecto, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, pasó a ser un fusible para evitar que el régimen se electrocute con las manifestaciones populares contra la Reforma Tributaria. El equipo económico del presidente Iván Duque se quemó junto con el gobierno. Pero solo cambiarán los fusibles desechables para que la situación siga igual.

Hernando Padauí, una despedida en soledad y en clave de Covid-19. Las propiedades, el dinero acumulado y los conflictos se extinguieron con la muerte. Cuando llega la parca, el ser humano pasa a otra dimensión. Se transforma en energía. Ya sea en forma de cenizas o de un cuerpo que se desintegra para reencontrarse con la Madre Tierra.

Se selló el «Nuevo Pacto de los Malandrines» en Cartagena. Con los últimos cambios de su gabinete distrital, el alcalde William Dau le dio todo el poder a la clase política que trató como «los malandrines». Al mismo tiempo, está saliendo de sus primeros aliados que habían creído en su proyecto anticorrupción. La llegada del coronel Luis Roa Merchán como Secretario General del Distrito confirma esta premisa.