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Ya es usual que sobre los más jodidos recaiga todo el peso del necropoder cuyo cálculo decide quién es merecedor de optar a una mayor esperanza de vida a la hora de priorizar el acceso a la atención médica.

La especie humana está en peligro por un pequeño virus con contenido letal, no podemos hacer nada, solo estar en nuestras casas y lavarnos las manos; si los científicos no encuentran vacuna rápida muchos morirán, por eso debemos dedicar todos nuestro esfuerzos en salvar nuestras almas. Solo la gracia de Dios podrá, mantenernos sanos y a salvo, para que lo inevitable, nuestra partida de esta vida, nos permita alcanzar la vida eterna en paz.